La clasificación de Boca a los octavos de final de la Copa Libertadores quedó atada a un único resultado: ganar. El triunfo 2-0 de Universidad Católica de Chile frente a Barcelona de Ecuador alteró el escenario del Grupo D y elevó la presión sobre el equipo argentino de cara a la jornada decisiva.
El conjunto dirigido por Claudio Úbeda todavía depende de sí mismo, aunque ya no tiene margen de error. En la última fecha deberá imponerse como visitante ante la “U” chilena para avanzar a la próxima instancia del certamen continental.
El nuevo criterio de desempate implementado por Conmebol juega a favor del xeneize. A diferencia de temporadas anteriores, ahora la prioridad la tienen los enfrentamientos directos entre equipos igualados en puntos, dejando en segundo plano la diferencia de gol.
Ese detalle resulta clave para Boca, que ya venció 2-1 a Universidad Católica en el primer cruce disputado en Chile. Por eso, si vuelve a derrotar al elenco trasandino alcanzará las 10 unidades y quedará por encima en la tabla gracias a la ventaja obtenida en los duelos entre ambos.
Además, existe la posibilidad de que el club de la Ribera termine como líder del grupo. Para que eso ocurra, Barcelona de Ecuador —ya sin chances de clasificar— deberá sacarle puntos a Cruzeiro en la última jornada.
En cambio, cualquier otro resultado dejará a Boca fuera de los octavos de final de la Libertadores. Tanto un empate como una derrota lo empujarían al tercer puesto del grupo y, en consecuencia, a disputar el repechaje de la Copa Sudamericana.