La antesala del choque entre Boca y Gimnasia y Esgrima de Chivilcoy, por la Copa Argentina, no solo genera expectativa deportiva en Salta. Desde hace varios días, un fuerte temporal golpea a la provincia y en los últimos días sumó incertidumbre a la organización del encuentro.
Las precipitaciones comenzaron durante el fin de semana y dejaron su huella en distintos puntos de la ciudad. Calles anegadas, cielo cubierto y humedad persistente marcaron el pulso de las últimas jornadas. A pesar de las altas temperaturas, el agua fue protagonista y obligó a redoblar esfuerzos en el escenario del partido.
En el Estadio Padre Ernesto Martearena, que fue parado el fin de semana (Central Norte fue local en el empate ante Colón de Santa Fe en el Gigante del Norte, para preservar el campo del escenario mundialista para la visita del xeneize), se intensificaron las tareas de mantenimiento para preservar el estado del césped y evitar que el campo de juego sufriera consecuencias. Con la aparición del sol durante la tarde del lunes, el terreno mostró una mejora notoria y luce en óptimas condiciones.
La puesta a punto avanza según lo previsto y todo indica que, cuando el balón comience a rodar a las 21.15 del martes, el estadio estará preparado. Sin embargo, el pronóstico anuncia nuevas tormentas para el día del compromiso, por lo que el clima podría transformarse en un actor inesperado de la noche. Por ahora, el escenario está listo; el resto dependerá del cielo.