LGTBQ+ Friendly

Cabo Verde, el pequeño país africano que sorprende por su tolerancia y sus similitudes con la Argentina

Ubicado en el océano Atlántico, a 600 kilómetros de la costa africana, este archipiélago volcánico se destaca por su estabilidad política, su riqueza cultural, su belleza y por ser uno de los países más abiertos a la diversidad sexual del continente, con niveles de aceptación social comparables a los de Argentina e Italia.

Por Redacción Gente de Salta

Cabo Verde y la comunidad LGTB — .

Mientras la selección Argentina se prepara para enfrentar a Cabo Verde, el combinado africano despierta interés no solo por su crecimiento deportivo, sino también por representar a una de las sociedades más abiertas y tolerantes hacia la comunidad LGBTQ+ del continente africano. Este pequeño archipiélago logró consolidarse como uno de los países con mayores niveles de aceptación social hacia la diversidad sexual en África, al punto de ser comparado por especialistas con naciones como Argentina e Italia en términos de tolerancia y convivencia. Con una sólida estabilidad democrática, una rica herencia cultural y una reconocida hospitalidad, Cabo Verde se convirtió en un caso singular que desafía muchos de los estereotipos asociados al continente africano.

Tchinda Andrade fue una activista trans caboverdiana, considerada la primera persona transexual en ser reconocida en su país (Foto: Marc Serena)

Cuenta una antigua leyenda que, cuando Dios terminó de crear el mundo, se sacudió las manos y algunos granos de tierra cayeron sobre el Atlántico. De aquel gesto accidental nacieron diez islas y varios islotes dispersos frente a las costas de África occidental. 

Así, al menos según la tradición popular, surgió Cabo Verde, un archipiélago donde los paisajes parecen reunidos por azar: desiertos que recuerdan al Sáhara, volcanes aún activos, montañas cubiertas de vegetación y algunas de las playas más espectaculares del continente. 

La histórica participación de los Tiburones Azules en el Mundial 2026 situó a Cabo Verde en el mapa futbolístico. Pero quienes llegan hasta este archipiélago descubren pronto que detrás de sus playas de postal existe un país singular, moldeado por el océano, las migraciones y una filosofía que resume buena parte de su identidad: «No stress». 

Selección de Cabo Verde

La calma como forma de vida 

La expresión aparece pintada en fachadas, camisetas, bares y tiendas de recuerdos. «No stress» no es solo un lema turístico: es una declaración de intenciones. En Cabo Verde la vida parece avanzar a otro ritmo. Los horarios son flexibles, las conversaciones se alargan frente al mar y la prisa rara vez tiene cabida. Para muchos viajeros, esa sensación de tranquilidad permanente es uno de los mayores lujos que ofrece el archipiélago. 

Quizá tenga relación con su aislamiento geográfico. Situado a unos 500 kilómetros de Senegal y rodeado por el Atlántico, Cabo Verde aprendió históricamente a convivir con el tiempo, el viento y las largas distancias. Incluso hoy, desplazarse entre islas implica aceptar que los planes pueden cambiar y que el viaje forma parte de la experiencia. 

Cabo Verde

Esa serenidad contrasta con una realidad sorprendente: hay más caboverdianos viviendo fuera del país que dentro. La diáspora se extiende por Portugal, Estados Unidos, Francia o Países Bajos, pero el vínculo con las islas sigue siendo intenso. Muchos regresan cada verano, manteniendo viva una identidad que convierten a Cabo Verde en una mezcla única de África, Europa y América. 

Pocos viajeros esperan escuchar portugués al llegar a un país africano. Sin embargo, la herencia de más de cinco siglos de presencia portuguesa sigue muy presente en las calles. El idioma oficial convive con el criollo caboverdiano, una lengua mestiza que cambia ligeramente de una isla a otra y refleja la compleja historia del archipiélago. 

La música es probablemente el mejor elemento para entender esa identidad. En los bares de Mindelo, en São Vicente, todavía resuena la morna, el género que hizo famosa a Cesária Évora. Sus melodías hablan de la saudade, de las despedidas y de quienes cruzaron el océano en busca de una nueva vida. 

Junto a la morna sobrevive el funaná, mucho más rápido y festivo. Entre ambos estilos musicales se mueve el alma de un país donde la música no se limita a los escenarios: acompaña reuniones familiares, fiestas populares y encuentros improvisados junto al mar. 

En un mismo viaje es posible caminar por dunas modeladas por el viento africano, ascender a las laderas de un volcán activo o recorrer valles montañosos cubiertos de vegetación. 

La isla de Fogo alberga el Pico do Fogo, el único volcán activo del país y el punto más alto del archipiélago. Su silueta domina el horizonte y recuerda que estas islas surgieron de una intensa actividad geológica. Muy diferente es el paisaje de Sal, donde antiguos cráteres volcánicos se han transformado en salinas y piscinas naturales en las que es posible flotar gracias a la elevada concentración de sal. 

La biodiversidad constituye otra de las grandes riquezas del país. Cada año, miles de tortugas bobas regresan a las playas caboverdianas para desovar, convirtiendo al archipiélago en uno de los principales santuarios de esta especie en el mundo. Y es que este país aún guarda muchos secretos que solo se revelan a quienes están dispuestos a descubrirlos poco a poco, sin prisas y al más puro estilo caboverdiano: «No stress». 

La cantante Cesaria Evora (1941-2011) referente de la música caboverdiana (Foto: Armando Franca)

La notoria similitud con la Argentina 

Cuando se piensa en África, pocas veces aparecen conceptos como diversidad sexual, tolerancia o apertura social. Sin embargo, Cabo Verde se ha convertido en uno de los territorios más tolerantes del continente africano.

Uno de los aspectos que más llama la atención de Cabo Verde es su apertura hacia la diversidad sexual. De acuerdo con un informe elaborado por Afrobarometer en 2016, el 74% de los ciudadanos consultados afirmó que no tendría inconvenientes en convivir con personas homosexuales, convirtiendo al país en el más tolerante de África en materia de aceptación social hacia la comunidad LGBTQ+.

Esta realidad llevó a diversos especialistas a comparar los niveles de tolerancia social de Cabo Verde con los registrados en países como Argentina e Italia. La comparación no se refiere exclusivamente a la legislación vigente, sino principalmente a la aceptación y convivencia social observada en la población.

Comunidad LGTBQ+ en la Argentina

En el caso argentino, el país es considerado uno de los referentes mundiales en materia de derechos LGBT, con avances históricos como el matrimonio igualitario y la ley de identidad de género. Aunque Cabo Verde aún tiene desafíos legales pendientes, sus indicadores de aceptación social lo ubican en una posición singular dentro del continente africano.

Desde 2013, la ciudad de Mindelo, ubicada en la isla de São Vicente, organiza celebraciones del Orgullo LGBT, convirtiéndose en una de las primeras ciudades africanas en realizar este tipo de manifestaciones. Posteriormente, estas actividades se extendieron a Praia, la capital del país.

Actualmente, ciudades como Mindelo y Santa María, en la isla de Sal, son consideradas entre los destinos más amigables para el turismo LGBT en África. El crecimiento de organizaciones dedicadas a la visibilización y defensa de los derechos del colectivo también constituye un indicador del proceso de transformación social experimentado por el archipiélago.

Mindelo, Sao Vicente (Foto: Alex Paganelli)

Aspectos de este paraíso terrenal

Aunque representa a África, Cabo Verde no está ubicado sobre el territorio continental. El país está conformado por diez islas de origen volcánico situadas a unos 600 kilómetros de la costa de Senegal. Esta condición geográfica, sumada a siglos de intercambio cultural entre África, Europa y América, contribuyó a forjar una identidad propia, caracterizada por la convivencia y la diversidad.

Con una población cercana al medio millón de habitantes, Cabo Verde es reconocido por contar con una de las democracias más estables de África y por registrar indicadores de desarrollo humano superiores a los de gran parte de la región. Además, posee una de las diásporas más numerosas del mundo en proporción a su población, con cientos de miles de caboverdianos y descendientes viviendo en Europa, América y África.

Tortuga Boba (National Geographic)

Playas paradisíacas, volcanes, estabilidad política, una fuerte identidad cultural y una sociedad reconocida por su hospitalidad y tolerancia convierten a Cabo Verde en una de las mayores singularidades del continente africano. Lejos de los estereotipos, este pequeño archipiélago demuestra que la diversidad social y la convivencia también tienen un lugar destacado en África, al punto de encontrar puntos de contacto con sociedades abiertas como la argentina.

*Con información de Equipo Oi Cabo Verde y Lucía Fernández Moreno Redactora de Viajes National Geographic.