La clasificación de la Selección argentina a los octavos de final del Mundial 2026 dejó sensaciones encontradas. El triunfo por 3 a 2 sobre Cabo Verde, conseguido recién en el tiempo suplementario, aseguró el pase a la siguiente instancia, pero también expuso el enorme desgaste físico que sufrió el equipo de Lionel Scaloni. A solo tres días del choque frente a Egipto, el cuerpo técnico sigue de cerca la evolución de varios futbolistas que terminaron el encuentro al límite.
El esfuerzo realizado durante los 120 minutos pasó factura y quedó reflejado en las imágenes del final del partido, cuando varios jugadores apenas podían mantenerse en pie. Si bien no se registraron lesiones de gravedad, hubo varios casos que encendieron una luz de alerta.
Uno de ellos fue el de Facundo Medina, quien volvió a ocupar el lateral izquierdo por delante de Nicolás Tagliafico. El defensor debió abandonar la cancha a pocos minutos del cierre del tiempo reglamentario luego de sufrir un fuerte calambre. Scaloni intentó sostenerlo en el campo para no gastar una ventana de cambios que ya tenía comprometida, pero finalmente no tuvo otra opción que reemplazarlo. La tranquilidad llegó después: no sufrió una lesión muscular y su salida respondió únicamente al agotamiento.
Otro que terminó con evidentes muestras de cansancio fue Enzo Fernández. El mediocampista padeció calambres durante buena parte del alargue y, como Argentina ya había agotado las modificaciones, debió permanecer en el terreno de juego pese a las molestias. Más allá del desgaste acumulado, no presenta inconvenientes físicos de consideración y estará disponible para el próximo compromiso.
La lista de futbolistas que finalizaron tocados también incluye a Nicolás González. El atacante, que ingresó en la segunda mitad en reemplazo de Thiago Almada, sufrió una torcedura en el tobillo izquierdo luego de una mala pisada. Aun así, pudo completar el encuentro y las primeras evaluaciones descartaron una lesión importante.
También hubo preocupación por el estado en que terminaron Lionel Messi y Alexis Mac Allister. Ambos disputaron los 120 minutos y llegaron al pitazo final con claras señales de agotamiento producto de la intensidad del encuentro. Sin embargo, desde el cuerpo técnico transmitieron tranquilidad, ya que ninguno presenta lesiones y el objetivo pasa ahora por recuperarlos físicamente para el compromiso del martes.
La planificación para los octavos sufrió además un contratiempo inesperado. La fuerte tormenta eléctrica que afectó a Miami obligó a suspender el entrenamiento previsto en el campo de juego. El plantel realizó una rutina en el gimnasio del hotel y luego quedó licenciado, con la prioridad puesta en recuperar energías antes de retomar los trabajos.
Tras la clasificación, el propio Lionel Scaloni cuestionó la organización del calendario del Mundial y dejó en claro su malestar por el escaso tiempo de recuperación entre partidos.
"Ahora a descansar. No sé cómo está hecho el Mundial, pero hemos tenido seis días y ahora tenemos tres y medio. Cuando más necesitás el descanso, menos tenés. Es una cosa muy difícil de entender, tendría que haber empezado de menos a más", expresó el entrenador argentino.
Con el boleto a cuartos en juego, la gran misión del cuerpo técnico será llegar con la mayor cantidad de futbolistas en plenitud física para enfrentar a una selección de Egipto que promete exigir al máximo al campeón del mundo.