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Castrilli, otra voz autorizada contra la AFA de Tapia: la comparó con una "dictadura"

También habló de "dinero sucio" en el fútbol argentino y calificó a sus colegas, los árbitros actuales, como "sicarios" mandados por el poder y que "aunque quieran dirigir bien, no pueden".

Redacción  Gente de Salta
por Redacción Gente de Salta 23 Noviembre de 2025
23 Noviembre de 2025
Javier Castrilli apuntó contra la AFA de Tapia, Toviggino, los árbitros y la complicidad dirigencial.
Javier Castrilli apuntó contra la AFA de Tapia, Toviggino, los árbitros y la complicidad dirigencial. Google

El ex árbitro Javier Castrilli lanzó fuertes críticas contra la dirigencia del arbitraje argentino y denunció la existencia de un sistema de poder basado en el miedo, la manipulación y la compra de influencias.

Según Castrilli, el referato nacional atraviesa una crisis estructural que no sorprende a quienes vienen observando su evolución desde hace tiempo. Aseguró que “el arbitraje fue utilizado como herramienta para construir poder a partir del temor y las expectativas”, y acusó a los responsables de “gobernar con métodos propios de una dictadura”.

También afirmó que detrás de la estructura arbitral existe una red de intereses que involucra “dinero sucio” destinado a comprar voluntades de dirigentes, apoyada principalmente en el entramado del fútbol del interior. “Ese poder nació en el fútbol del interior; Toviggino siempre estuvo ligado a eso y detectó el negocio”, sostuvo.

Castrilli insistió en que esta situación no es nueva: “Ahora que llegó a Primera la prensa empieza a prestarle atención, pero esto lleva años”, recordó. Además, mencionó que ya en 2018 había advertido lo que se venía: “Le dije a Mariano Closs que todavía no habíamos visto lo peor”.

Al referirse al plantel de árbitros que hoy tiene protagonismo, lanzó una acusación contundente: dijo que para él actuaban como “sicarios” y que los equipos sabían que serían “ejecutados” cuando les tocaba cruzárselos. Para Castrilli, el problema supera cualquier margen de duda: “No estamos ante árbitros sospechados; la sospecha ya no existe”.

Incluso los jueces que intentan trabajar correctamente, señaló, se ven condicionados por el sistema: “Aunque quieran dirigir bien, no pueden”.

Por último, comparó el escenario actual con la época de Julio Grondona. Afirmó que, si bien el histórico dirigente “no era un santo”, mantenía un criterio firme frente a cualquier sombra de duda sobre un árbitro: “Ante la más mínima sospecha, dejaba de dirigir”.

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