La Selección Argentina cerró su año futbolístico con una victoria 2 a 0 sobre Angola. En la vibrante capital angoleña, el equipo albiceleste, liderado por Lionel Scaloni, no solo sumó un triunfo, sino que también abrió las puertas a una nueva generación de talentos, regalando minutos valiosos y debuts prometedores.
Argentina no entró con la marcha correcta. Angola salió con todo, presionando y buscando sorprender. Gerónimo Rulli, aprovechando la oportunidad bajo los tres palos, se erigió como un muro, desbaratando un peligroso ataque inicial con una atajada que resonó como un grito de guerra.
Messi, fiel a su estilo, respondió con un latigazo de zurda que acarició la red, obligando al arquero local a una intervención salvadora. Con el correr de los minutos, la sinfonía argentina comenzó a afinarse, tejiendo una red de pases que asfixiaba al rival y acercaba el gol.
A dos minutos del descanso, la magia se hizo presente. Messi, con la visión de un maestro, filtró un pase milimétrico para Lautaro Martínez. El delantero, con la frialdad de un killer, definió al primer palo, enviando la pelota entre las piernas del arquero y desatando la euforia en la parcialidad argentina. Un gol con aroma a tango, nacido de la conexión entre dos genios.
El segundo tiempo trajo consigo aires de renovación. A los 13 minutos, Kevin Mac Allister pisó el césped con la camiseta albiceleste por primera vez. Su ingreso por Lo Celso reconfiguró la defensa, con Foyth moviéndose al centro, Tagliafico a la banda y Nico González sumándose al mediocampo. Más tarde, Emiliano Buendía también tendría su oportunidad, reemplazando a Almada.
La tranquilidad llegó a ocho minutos del final. Lautaro, esta vez en rol de asistidor, encontró a Messi dentro del área. El capitán, con un zurdazo cruzado que besó la red, sentenció el partido y desató el delirio. Un gol para la historia, grabado a fuego en la memoria de los presentes.
Los últimos minutos fueron un festival de debuts. Messi, ovacionado por el público, dejó su lugar para que Joaquín Panichelli, Maximiliano Perrone y Gianluca Prestianni vivieran su bautismo de fuego con la selección mayor. Una imagen que resume el espíritu de renovación y la apuesta por el futuro del fútbol argentino.
La Formación de Scaloni
La alineación inicial sorprendió con la inclusión de Nicolás Tagliafico como segundo central y Nicolás González como lateral izquierdo. El jugador del Lyon ya había desempeñado esa función en Independiente, mientras que la posición del jugador del Atlético Madrid era una prueba que el cuerpo técnico anhelaba realizar.
Alexis Mac Allister se erigió como el eje del mediocampo, mientras que Giovani Lo Celso y Thiago Almada se ganaron un lugar en la zona de creación.
De esta manera, Argentina formó con: Rulli; Foyth, Romero, Tagliafico, Nico González; Alexis, De Paul, Lo Celso; Almada, Messi y Lautaro.