Bolivia vivió una noche histórica, un partido que quedará grabado en la memoria colectiva. En el Estadio BBVA de Monterrey, la selección boliviana derrotó 2-1 a Surinam y avanzó a la final del repechaje rumbo al Mundial 2026.
El encuentro fue tenso y disputado, jugado con más nervios que claridad. En el primer tiempo, Bolivia mostró mayor iniciativa, aunque sin precisión en la definición. Surinam, con orden y paciencia, aguardaba su oportunidad, la cual llegó al inicio del segundo tiempo: Liam van Gelderen abrió el marcador (0-1) y sembró la incertidumbre en la Verde.

El gol dejó al equipo boliviano contra las cuerdas. La generación de juego se dificultó, el tiempo avanzaba y la ilusión comenzaba a desvanecerse. Sin embargo, el fútbol, impredecible como siempre, tenía preparado un cambio radical.
La entrada de Moisés Paniagua revolucionó el partido. A los 26 minutos del segundo tiempo, el joven delantero aprovechó un rebote en el área y, con un remate de puntín, anotó el gol del empate, devolviendo la esperanza a la afición.
Con la moral renovada y la urgencia de la situación, Bolivia fue en busca del triunfo. A los 33 minutos, una jugada clave: penal por falta sobre Juan Godoy. Miguel Terceros tomó la responsabilidad y, con un remate seguro, convirtió el gol de la victoria (2-1).
Los minutos finales fueron de resistencia, de esfuerzo y nerviosismo. Surinam presionó, pero Bolivia supo mantener la ventaja con orden y entrega hasta el pitido final.

Una victoria sufrida, pero merecida, que fortalece el espíritu del equipo.
Ahora, la Verde está a un paso de regresar a la Copa del Mundo. Se enfrentará a Irak por el último cupo. Tras más de tres décadas de ausencia, Bolivia sueña con volver a la máxima cita del fútbol.
Bolivia disputará la final del repechaje intercontinental rumbo al Mundial 2026 contra Irak en el Estadio BBVA de Monterrey (conocido como el "Gigante de Acero"), ubicado en Guadalupe, Nuevo León, México, el martes 31 de marzo de 2026, buscando su pase directo al Mundial.