La Federación Argentina de Deportes para Ciegos denunció un hecho que generó fuerte preocupación: la desaparición de equipamiento clave para la práctica del fútbol adaptado. Se trata de pelotas especiales que iban a utilizarse en la próxima fecha de la Liga Nacional, prevista en la provincia de San Miguel de Tucumán.
De acuerdo con lo informado por la entidad, estos elementos no tienen valor comercial convencional, ya que están diseñados específicamente para deportistas con discapacidad visual. Las pelotas cuentan con un sistema de cascabeles en su interior, lo que permite su localización durante el juego, por lo que resultan indispensables y no reemplazables fácilmente.
El episodio ocurrió el lunes 13 de abril en Córdoba, cuando un chofer de una aplicación de transporte retiró un paquete que contenía cinco balones oficiales y nunca concretó la entrega. El servicio había sido solicitado por el tesorero de la Federación, Lucas Rodríguez, quien coordinó el envío hacia un punto donde otro colaborador aguardaba para continuar el traslado.
El destino final era que el material llegara a manos de Nicolás Ferreyra, integrante de la comisión directiva, encargado de recibirlo antes del viaje hacia Tucumán. Sin embargo, a los pocos minutos de iniciado el recorrido, el conductor interrumpió el trayecto, dejó de responder llamadas y nunca llegó al lugar acordado.
Desde la Federación también cuestionaron la falta de respuestas por parte de la plataforma Uber, ante los reiterados reclamos realizados tras el incidente.
El impacto del robo no solo es operativo, sino también económico: cada pelota tiene un costo cercano a los 200 mil pesos, una cifra considerable para organizaciones que sostienen el deporte adaptado en el país.
Más allá de lo material, desde FADEC remarcaron la gravedad del hecho por sus consecuencias en la inclusión deportiva. Subrayaron que la pérdida afecta directamente la posibilidad de que personas ciegas puedan competir en igualdad de condiciones, poniendo en riesgo el desarrollo de la competencia.