En las últimas horas comenzó a circular un video que muestra el momento en el que Lionel Messi arengó a sus compañeros de la Selección argentina instantes antes de salir al campo de juego para disputar la final del Mundial 2026 frente a España, encuentro que terminó con derrota por 1-0 en el alargue.
Las imágenes captan al capitán argentino, protagonista de su tercera definición mundialista, transmitiendo un mensaje de calma al grupo mientras abandonaban el vestuario rumbo al estadio.
"Estemos tranquilos, tranquilidad. Pensemos en jugar nomás, olvidémonos de todo", les expresó Messi, buscando bajar la tensión propia de una final de semejante magnitud.
¿De qué debía olvidarse el plantel de la Selección? Si bien no existió otro mensaje explícito y no trascendieron los motivos de aquello que aquejaba a la Albiceleste, es muy probable que esto tenga que ver con que durante la previa a la final, el seleccionado argentino estuvo en el centro de las críticas de españoles, porque los acusaron de supuestos beneficios arbitrales.
El rosarino insistió además en que el plantel dejara de lado cualquier presión externa y se enfocara únicamente en el partido. "Vamos y juguemos, pensemos en jugar", fue la última arenga antes de pisar el césped.
Sin embargo, el desarrollo del encuentro estuvo muy lejos de lo que esperaba la Albiceleste. Desde el inicio, España impuso condiciones con una marcada superioridad en la posesión del balón y manejó el ritmo del juego, dejando a los dirigidos por Lionel Scaloni sin respuestas y con enormes dificultades para salir de su propio campo.
Pese al dominio del conjunto europeo y a disputar gran parte del tiempo suplementario con un futbolista menos, Argentina consiguió sostener el empate hasta los 106 minutos. Recién allí llegó el golpe definitivo: Ferrán Torres aprovechó una serie de desajustes defensivos, entre ellos una salida fallida de Emiliano "Dibu" Martínez para cortar un centro y errores en la cobertura defensiva, para convertir el único gol de la final.
Con ese tanto, España se consagró campeona del mundo por segunda vez en su historia, estiró su invicto a 38 partidos y puso fin a la impresionante racha de cuatro títulos consecutivos que arrastraba la Selección argentina.