DeportesEl regreso a Dallas

De un Diego Maradona con "piernas cortadas" a la ilusión de Messi: la Selección vuelve al escenario de una herida que nunca cerró

La Albiceleste volverá a jugar en Dallas por el Mundial 2026, una ciudad que ocupa un lugar muy especial en la memoria futbolera del país. Allí, hace 32 años, Diego Maradona se enteraba que quedaba afuera del Mundial por doping en Estados Unidos 1994. Ahora, con Lionel Messi como bandera y la ilusión intacta, Argentina intentará escribir una historia muy diferente.

Mariano  Fradejas
por Mariano Fradejas 21 Junio de 2026
21 Junio de 2026
Diego Armando Maradona, rodeado de periodistas, tras confirmarse aquel fatídico doping en el Mundial de Estados Unidos de 1994.
Diego Armando Maradona, rodeado de periodistas, tras confirmarse aquel fatídico doping en el Mundial de Estados Unidos de 1994. Archivo

La Selección argentina afrontará este lunes un nuevo compromiso en el Mundial 2026 cuando se mida con Austria en Dallas. Sin embargo, más allá de la importancia deportiva del encuentro, la ciudad texana remueve inevitablemente uno de los recuerdos más dolorosos de la historia del fútbol argentino.

Aunque el partido se jugará en el imponente Cowboys Stadium, para los hinchas albicelestes el nombre de Dallas remite de manera automática al Mundial de Estados Unidos 1994 y al último capítulo de Diego Armando Maradona con la camiseta nacional.

Fue allí, en el mítico Cotton Bowl, donde el excapitán argentino y aquel plantel se enteraron de la peor noticia, y donde a Diego le “cortaron las piernas”. 

La imagen de la enfermera llevándolo de la mano en Boston, tras la victoria en aquel Mundial de 1994 ante Nigeria, recorrió el mundo y se transformó en uno de los símbolos más impactantes de la historia de las Copas del Mundo. Pocos días después, ya en Dallas, llegó la noticia que conmocionó al planeta fútbol: el análisis detectó efedrina y Diego fue expulsado del torneo.

Aquella sanción significó un golpe devastador para la Selección argentina, que había comenzado la competencia con grandes expectativas. El propio Maradona resumió su dolor con una frase que atravesó generaciones y quedó inmortalizada: “Me cortaron las piernas”.

Ese episodio marcó el final de una era y dejó una cicatriz que todavía permanece viva en la memoria de los hinchas. Por eso, cada regreso a Dallas tiene una carga emocional especial para el fútbol argentino.

Tres décadas después, la historia presenta un escenario completamente distinto. La Selección llega como campeona del Mundo, con Lionel Messi liderando al equipo y con la posibilidad de asegurar su clasificación a los dieciseisavos de final.

Sin embargo, el simbolismo del lugar permanece intacto. Volver a jugar en Dallas representa mucho más que disputar un partido de fase de grupos. Es regresar al sitio donde se apagó uno de los sueños más grandes del fútbol argentino y donde comenzó el adiós definitivo de Maradona a la Selección.

Ante Austria, la Albiceleste buscará dar un nuevo paso en su camino mundialista, pero también transformar un escenario históricamente asociado al dolor en una postal de alegría y esperanza para una nueva generación de argentinos.

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