Con la FIBA en la mira

De Las Lajitas a la Liga Nacional: El logro de Ethel Garello que enorgullece a la Provincia

Con solo 25 años, la salteña debutó como árbitro en la Liga Nacional de Básquetbol Femenino, coronando un camino marcado por el esfuerzo, la disciplina y decisiones de vida, que la llevaron desde el interior hasta Buenos Aires para cumplir uno de sus grandes objetivos.

Por Fabio Ramayo

Ethel Garello, en el día de su debut, arbitrando Unión Florida vs Ferro — -

El domingo 1 de febrero no fue un día más para la lajiteña Ethel Garello, ya que ese fue el día en el que tanta perseverancia rindió sus frutos. Ese día pudo plantarse por primera vez cómo árbitro en la máxima categoría del básquetbol femenino y lo hizo ni más ni menos que en el mítico estadio de Obras Sanitarias.

El duelo entre Unión Florida y Ferro por la Liga Nacional Femenina de Básquetbol marcó el inicio de una nueva etapa para la salteña, y ella lo vivió de forma intensa desde el primer minuto según lo que contó en contacto con Gente de Salta.

“Fue una alegría inmensa, una mezcla de emociones. Es un camino difícil donde tenés que insistir, tenés que estar, mantenerte e incluso alejarte un poco de la familia para poder lograr estos objetivos. Pero lo bueno es que llegan y te explota el corazón de alegría, de una felicidad plena", expresó Ethel, tratando de resumir las sensaciones que la invadieron desde el momento de la designación.

Ethel Garello

Por lo explicado por parte de Garello, este logro no fue casualidad sino fruto del trabajo que lleva adelante desde hace años y que la llevaron a tomar la decisión de mudarse a Buenos Aires, para estar más cerca de posibilidades como esta. 

“Venir para acá te abre muchas más oportunidades que en el norte”, explicó Ethel, y manifestó que combina como va saliendo su rol de árbitro con su profesión de kinesióloga, anunciando que próximamente abrirá su consultorio en Buenos Aires.

El sueño máximo

A lo largo de su carrera cómo árbitro, Garello ha tomado parte de torneos regionales, argentinos y de otros partidos complejos, como el que le tocó en diciembre cuando dirigió la final de la Liga Metropolitana Femenina entre Unión Florida y Vélez.

Su llegada a la Liga Nacional se da gracias a su temple y firmeza en cada encuentro que le toca arbitrar, por eso Ethel agradece el lugar que le dieron ahora pero para ellas esto es un escalón más hacia su gran objetivo. “Creo que el sueño de todo árbitro es llegar a ser FIBA, ser árbitro internacional. Es un camino largo, pero siempre paso a paso”, contó. 

Ethel Garello

Ethel sabe que antes de ser FIBA, en el horizonte está realizar una buena temporada en el torneo que arbitra ahora y eventualmente llegar a la Liga Nacional masculina. “Siempre soy muy agradecida del lugar que me toca. Creo que con esfuerzo las cosas llegan”, aseveró.

Hoy Ethel sigue entrenando, rindiendo pruebas físicas exigentes, formando parte de campus FIBA, perfeccionando su inglés y proyectando nuevos desafíos, con los pies sobre la tierra y la mirada hacia adelante.

El gusto por el arbitraje

Ethel comenzó su vínculo con el básquet desde chica, casi de manera natural, gracias a su padre quien siempre fue muy fanático del deporte. Aquella pasión familiar la llevó primero a jugar en Las Lajitas y cuando le toco viajar a la capital salteña por los Juegos Evita, terminó incorporándose al Club Deportivo Social Campo Quijano.

Este cambio de equipo la tenía viajando cada fin de semana a Salta para jugar, pero eventualmente se mudó a los 15 años a la Capital para terminar la secundaria y comenzar a estudiar kinesiología luego. “Desde muy chica siempre me gustó ser independiente, aunque estar lejos de la familia es lo más difícil. Fue tremenda la confianza de mis padres en apoyarme y darme esa oportunidad de poder crecer en lo educativo y ser lo que soy. Todo es esfuerzo de ellos.”, reconoció, destacando el apoyo incondicional de sus padres como un pilar fundamental.

Esta decisión obviamente le permitió seguir jugando y viajando con el equipo de Campo Quijano, hasta que en uno de esos viajes, ante la falta de árbitros, le propusieron colaborar. “Ahí me di cuenta de que no era nada fácil, pero me empezó a gustar y me llamó mucho la atención”, contó. Era 2017 y sin saberlo estaba dando el primer paso de una carrera que no se detendría.

En 2018 realizó su primera clínica arbitral y, apenas dos meses después, fue convocada a un Argentino de Selecciones. Fue la única mujer entre 24 árbitros y la más joven del plantel, además de tener la posibilidad de dirigir una final. “Ahí uno empieza a tener otra visión. Son torneos muy importantes y cada vez me empezó a gustar mucho más”, afirmó.

El crecimiento fue constante. Terminó de formarse en la Escuela de Árbitros de Básquet de Salta, donde también fue instructora y directora durante un tiempo. En 2019 debutó en el Torneo Federal, tanto masculino como femenino, y luego sumó competencias de alto nivel en distintas provincias. Regionales, campeonatos argentinos formativos y finales nacionales fueron consolidando su recorrido, hasta llevarla a dónde está hoy.