DeportesChanguito on fire

De una lesión en Salta que lo dejó al borde del retiro, a hundir a River con estirpe "maradoniana"

La resiliencia del santiagueño Exequiel Zeballos, que se comió la cancha y fue la gran figura del Superclásico, con golazo y asistencia para dejar al millo nocaut.

Redacción  Gente de Salta
por Redacción Gente de Salta 9 Noviembre de 2025
9 Noviembre de 2025
El Changuito Zeballos es llevado en andas por sus compañeros tras consagrarse en el Superclásico.
El Changuito Zeballos es llevado en andas por sus compañeros tras consagrarse en el Superclásico. NA

Óscar Exequiel Zeballos vivió este domingo en La Bombonera una de esas tardes que quedan tatuadas en la historia. Después de años de lesiones, frustraciones y silencios que amenazaron con apagar la luz de aquel chico destinado a brillar, el “Changuito” se reinventó en el escenario más grande: fue la figura del Superclásico, marcó el camino del 2-0 ante River y volvió a escribir su nombre en letras doradas en el mundo Boca.

Hoy parece un recuerdo lejano aquella noche trágica en el Padre Martearena de nuestra ciudad, cuando una dura patada de Milton Leyendecker, en el duelo por Copa Argentina 2022 frente a Agropecuario, le fracturó el tobillo y lo dejó más de un año sin competencia. Muchos pensaron que ese golpe podía marcar el final de una carrera prometedora. Pero Zeballos eligió lo contrario: resistir.

A los 23 años, el santiagueño atravesó un calvario futbolístico. Las lesiones lo aislaron, su nombre se volvió susurro y hasta su vínculo con el hincha se llenó de dudas. Sin embargo, nunca dejó de pelear. Volvió con la camiseta número 7, la de los distintos, la de los que inventan cuando no hay espacio, y transformó la adversidad en gloria.

Mi sueño es jugar en La Bombonera y tirar magia”, había dicho siendo apenas un chico en Sarmiento de La Banda, antes de mudarse a la pensión de Boca para perseguir ese deseo. Este 9 de noviembre de 2025, el sueño se hizo carne: gol y asistencia en el Superclásico, el rugido de La Bombonera y la clasificación a la Copa Libertadores 2026.

El estadio tembló, el pueblo xeneize volvió a creer y Zeballos, después de tanto dolor, tuvo su revancha más hermosa. El “Changuito” no solo recuperó su fútbol: recuperó su historia. La tarde que siempre imaginó llegó, y lo hizo como llegan las grandes páginas del fútbol argentino: con magia, orgullo y lágrimas de emoción.

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