Como ocurrió dentro del Atlanta Stadium, en Salta el partido también se vivió con el corazón en la mano. Cada ataque de Egipto, el penal atajado a Lionel Messi y el 2 a 0 parcial hicieron crecer la angustia entre los hinchas que siguieron el encuentro en bares, plazas y reuniones familiares.
Las caras de preocupación, las manos en la cabeza y el silencio tras el segundo gol egipcio contrastaron con la explosión de alegría que llegó con el descuento de Cristian Romero. El empate de Messi volvió a encender la ilusión y el agónico cabezazo de Enzo Fernández, en tiempo de descuento, desató un festejo que hizo temblar a toda la ciudad.
Las imágenes reflejan ese recorrido de emociones: salteños abrazados, rezando, sufriendo cada jugada y, finalmente, celebrando una clasificación épica que mantuvo intacto el sueño mundialista. Porque si hubo un lugar donde también se jugó este partido fue en cada rincón de Salta, donde miles de hinchas acompañaron a la Selección con la misma intensidad que los jugadores dentro de la cancha.