La edición 2026 del Argentina Open bajó el telón este domingo con una final vibrante en la que Francisco Cerúndolo superó al italiano Luciano Darderi. Sin embargo, más allá del campeón, el gran interrogante gira en torno al porvenir del certamen dentro del calendario internacional.
En los últimos meses, tanto el torneo porteño como la tradicional gira sudamericana sobre polvo de ladrillo —que también integran el Rio Open y el Chile Open— recibieron un fuerte impacto: desde 2028 se sumará un nuevo Masters 1000 de Arabia Saudita. La coincidencia de fechas podría debilitar seriamente el atractivo regional, ya que los principales jugadores del circuito priorizarían el certamen saudí por la mayor cantidad de puntos y premios económicos.
En ese marco, el presidente de la ATP Tour, el italiano Andrea Gaudenzi, estuvo presente en Buenos Aires y mantuvo reuniones con los organizadores. Según trascendió, habría planteado la posibilidad de reubicar el torneo en el calendario a partir de 2028, aunque por ahora no existe confirmación oficial.
El desafío no se limita a la superposición con el nuevo Masters. En los últimos años se observa una disminución de especialistas en polvo de ladrillo dentro de la élite, lo que repercute directamente en la convocatoria de figuras. Además, la cercanía con los Masters 1000 de Indian Wells Masters y Miami Open —ambos en superficie dura— conspira contra la gira sudamericana, ya que muchos jugadores prefieren enfocarse en la preparación para esos torneos.
Incluso el joven brasileño João Fonseca deslizó que una alternativa podría ser modificar la superficie del ATP 500 de Río —y eventualmente la del torneo argentino— para atraer nuevamente a los tenistas del top 10.
La edición 2026 reflejó esa problemática: el único top 10 confirmado era el italiano Lorenzo Musetti, quien finalmente no participó, por lo que el máximo preclasificado terminó siendo Cerúndolo, ubicado en el puesto 19 del ranking.
En paralelo, el Argentina Open mantiene desde hace tiempo otra aspiración: ascender de categoría y convertirse en ATP 500. De lograrlo, formaría un bloque competitivo junto al certamen de Río, ofreciendo en semanas consecutivas una mayor cantidad de puntos y generando un incentivo extra para las principales raquetas del mundo.
De cara a 2028, el torneo deberá definir su estrategia para no perder peso en el circuito. Cambiar de fecha o elevar su estatus aparecen como las cartas más fuertes para sostener su relevancia y competir con el nuevo escenario que propone el calendario internacional.
Cerúndolo se lo dijo en la cara
Francisco Cerúndolo no dejó pasar la oportunidad. Tras conquistar el Argentina Open, el argentino aprovechó la presencia del presidente de la ATP Tour, Andrea Gaudenzi, para hacer un pedido público: que el certamen ascienda de categoría. “Para ser un 250 es un lujo. Andrea…”, lanzó con una sonrisa, en alusión a la posibilidad de convertirlo en un ATP 500.
El título tuvo un sabor especial para el porteño, que logró consagrarse por primera vez en el Buenos Aires Lawn Tennis Club tras vencer en la final al italiano Luciano Darderi por 6-4 y 6-2.
Durante la ceremonia de premiación, Cerúndolo también dejó ver su costado más emotivo. Recordó que en este mismo torneo había sufrido dos derrotas en finales anteriores: en 2021 frente a Diego Schwartzman y en 2025 ante el brasileño João Fonseca. “Venía golpeando la puerta muchas veces, no se abría y creo que hoy lo logré”, expresó, reflejando el desahogo tras sacarse esa espina pendiente ante el público local.