Atlético de Madrid decidió avanzar con una denuncia formal ante la FIFA contra Barcelona por la situación de Julián Álvarez y acusó al club catalán de mantener conversaciones con el delantero argentino sin autorización, pese a que tiene contrato vigente hasta junio de 2030.
La dirigencia colchonera sostiene que existió una estrategia para convencer al futbolista de abandonar la institución y considera que se violaron las normas que regulan las negociaciones entre clubes y jugadores con vínculo contractual.
La polémica tomó fuerza después de las declaraciones del atacante de la selección argentina tras el partido frente a Austria en el Mundial 2026.
Desde el Atlético interpretaron esas palabras como una consecuencia de los contactos que, según afirman, Barcelona mantuvo a espaldas de la institución.
La respuesta fue inmediata. Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado y accionista mayoritario del club madrileño, lanzó una dura acusación contra la dirigencia blaugrana: “El Barcelona nos falta al respeto, creen que pueden ningunearnos”.
Pese al deseo manifestado por el futbolista, la postura del Atlético es inamovible: “Julián tiene un sueño y los atléticos también tenemos sueños. Es cierto que ha hablado con nosotros pero también conoce perfectamente nuestra postura: el Atleti no quiere transferir sus derechos”, aseguró Gil Marín.
El delantero nacido en Calchín renovó su vínculo a largo plazo y cuenta con una cláusula de rescisión fijada en 500 millones de euros, una cifra que cualquier club interesado deberá abonar si pretende incorporarlo sin el consentimiento de la entidad madrileña.
La relación entre Atlético y Barcelona ya estaba deteriorada. Semanas atrás, el club rojiblanco publicó un duro mensaje en redes sociales en el que denunció “filtraciones interesadas”, “fake news”, “faltas continuas de respeto” y cuestionó supuestos favores políticos para la inscripción de jugadores.
La presentación ante FIFA se centrará en una presunta interferencia indebida durante el denominado “período protegido”.
Si el organismo admite la denuncia, el conflicto podría derivar en una batalla legal de gran magnitud dentro del fútbol español, mientras Atlético promete defender hasta el final sus intereses y la continuidad de Julián Álvarez.