DeportesLa pelota, el tablón y las banderas de luto

El costado futbolero del Indio Solari: Boca, Riquelme, Maradona y la faceta de "defensor aguerrido y pegador" que pocos conocían

Más allá de su figura mítica dentro del rock nacional, el líder de la icónica Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota siempre mantuvo una relación especial con el fútbol. En sus memorias repasó anécdotas de infancia, explicó su fanatismo por el xeneize, elogió a Román y dejó reflexiones sobre Diego Maradona, las hinchadas y el Mundial de 1978.

Redacción  Gente de Salta
por Redacción Gente de Salta 5 Junio de 2026
5 Junio de 2026
El Indio Solari, cuando visitió a Juan Román Riquelme en La Bombonera. Hubo admiración mutua entre ambos.
El Indio Solari, cuando visitió a Juan Román Riquelme en La Bombonera. Hubo admiración mutua entre ambos. Archivo

Hablar del Indio Solari suele remitir de inmediato a la música, a Los Redondos y a una obra que marcó a generaciones enteras. Sin embargo, detrás del recientemente fallecido artista también existe una historia atravesada por el fútbol, una pasión que lo acompañó desde la infancia y que quedó reflejada en distintos pasajes de sus memorias y entrevistas.

En el libro “Recuerdos que mienten un poco”, escrito junto al periodista Marcelo Figueras, el cantante reconstruyó episodios de su niñez vinculados a la pelota. Aunque nació en Paraná y pasó parte de sus primeros años en Santa Fe, fue en La Plata donde desarrolló una relación cotidiana con el fútbol de barrio.

Las tardes transcurrían entre partidos interminables en la calle, con decenas de chicos ocupando las esquinas para improvisar canchas. Entre los recuerdos que más lo divierten aparece el de un vecino al que apodaban “Caimán”, víctima recurrente de los pelotazos que golpeaban el portón de su casa. Las travesuras terminaron convirtiéndose en una especie de guerra barrial que quedó grabada en su memoria.

El Indio futbolista

Cuando se describía como jugador, Solari evitaba cualquier exageración. Reconocía que nunca fue una figura destacada, aunque aseguró que cumplía funciones específicas dentro de la cancha. Se consideraba un defensor aguerrido, más enfocado en la marca que en el lucimiento personal, y admitía con humor que prefería no cruzar demasiado la mitad del campo para evitar esfuerzos innecesarios.

La relación con el fútbol se extendió incluso durante la adultez. Según contó, siguió participando ocasionalmente de partidos recreativos hasta que una lesión de meniscos, sufrida en un encuentro familiar, lo obligó a dejar definitivamente esa práctica.

Boca, Riquelme y Diego

Entre los numerosos temas que abordó en sus memorias también aparece el origen de su simpatía por Boca. El músico recordó que durante la infancia intentaron convencerlo de adoptar distintos colores, pero que siempre se inclinó por la camiseta azul y oro. Según explicó, los colores xeneizes tuvieron un atractivo inmediato que terminó definiendo una identificación que conservó con el paso de los años, hasta su reciente partida.

Dentro de ese universo futbolero existe una figura que ocupó un lugar especial: Juan Román Riquelme. La admiración de Solari por el actual presidente de Boca quedó plasmada en distintas publicaciones y entrevistas, donde destacó tanto sus condiciones futbolísticas como ciertos valores personales que, según entiende, fueron determinantes en su carrera.

El vínculo entre ambos tuvo incluso un encuentro personal en La Bombonera. Solari asistió de manera reservada para conocer al ídolo xeneize, respetando el bajo perfil que siempre caracterizó al músico. De aquel acercamiento surgieron elogios mutuos y una valoración que el cantante mantuvo con los años.

En más de una ocasión definió a Riquelme como un verdadero artista dentro de una cancha. Para Solari, el ex enganche representaba una forma distinta de entender el juego, basada en la creatividad, la inteligencia y la fidelidad a determinados códigos personales.

También hubo espacio para referirse a Diego Maradona. En sus recuerdos aparecen reflexiones sobre la persecución mediática que sufrió el astro argentino, además de algunas referencias vinculadas a episodios puntuales de su carrera y de su vida personal.

El Mundial 78 y la dictadura

Otro aspecto interesante de sus memorias es la mirada sobre el Mundial de 1978. Solari explicó que decidió separar el entusiasmo deportivo del contexto político que atravesaba el país durante aquellos años. Por esa razón, aseguró que nunca participó de los festejos relacionados con la conquista de la Selección argentina, aunque sí reconoció haber celebrado triunfos de equipos platenses junto a amigos y conocidos.

Las hinchadas también forman parte de sus recuerdos. A lo largo de décadas de recitales, convivió con simpatizantes de distintos clubes que trasladaban sus códigos y pertenencias a los conciertos. Desde pedidos de entradas realizados por barras bravas hasta historias vinculadas con dirigentes del fútbol argentino, el músico acumuló innumerables experiencias que mezclaron el rock y la cultura popular.

Quizás allí radique uno de los aspectos más interesantes de su figura. Más allá del misterio que siempre cultivó alrededor de su vida pública, las páginas de sus memorias muestran a una persona atravesada por las mismas pasiones que millones de argentinos: la música, la amistad, la calle y el fútbol.

Lejos de los escenarios y de los personajes construidos alrededor de su imagen, aparece un Solari más cercano, capaz de recordar un picado en el barrio con la misma intensidad con la que evoca una canción o una multitud. Un retrato distinto de uno de los artistas más influyentes de la historia cultural argentina.

(Con información de Página 12)

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