Franco Colapinto protagonizó este domingo un hecho histórico: fue el primer argentino en conducir un monoplaza de Fórmula 1 en las calles de la Ciudad de Buenos Aires, lo que generó furor en Palermo y entre los fanáticos.
Mientras un micro azul y blanco sigue girando por la pista a modo de despedida del Road Show, Colapinto se sorprende por la cantidad de gente que lo acompañó a lo largo del evento. “Ojalá que lo hayan disfrutado, me quedo sin palabras, realmente cumplí mi sueño”, reconoce ante ESPN, mientras sigue observando a los espectadores, muchos colgados desde los árboles.
Ya completó la segunda salida con su Lotus, que terminó con un espectáculo de giros y trompos que hicieron salir fuego de los frenos.
En la primera salida el piloto giró e hizo donas, trompos, en las cabeceras. En el box los mecánicos siguen cada movimiento porque tienen que observar después el desgate de los neumáticos para la segunda salida. En la última vuelta pasó saludando y levantó la ovación de los fanáticos.
Con las donas marcó la carrocería del Lotus E20, a la altura del número (43). Los mecanismos estaban dispuestos con los matafuegos por las dudas que los frenos estuvieran súper alentados. “¡Colapinto!, ¡Colapinto!“, se escucha del público.
La segunda de Franco Colapinto con la Flecha de Plata fue otro momento de emoción y admiración. El piloto porta una bandera argentina mientras que acelera un Mercedes W196, con el Juan Manuel Fangio brilló en los albores de la Fórmula 1, en la década del 50.
En las horas previas al evento, el actual piloto de Alpine se mostró distendido y charlando con su equipo antes de subirse a la “Flecha de Plata”, el emblemático auto con el que Juan Manuel Fangio conquistó el mundo y que recorrerá las calles de la ciudad.
Uno de los momentos más esperados de la exhibición será el tributo al quíntuple campeón mundial. Colapinto recorrerá el circuito de Palermo a bordo de una réplica del Mercedes Benz W196 Roadster, modelo con el que la leyenda de Balcarce se coronó en 1954 y 1955.
Aunque el motor es una versión moderna de Mercedes por cuestiones de materiales, la estructura respeta fielmente el diseño original, permitiendo que el sonido y la estética de la época dorada vuelvan a las calles porteñas.