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El Mundial que nunca envejece e hizo inmortal a Maradona: a 40 años de la consagración que marcó para siempre al fútbol argentino

El 29 de junio de 1986, la Selección argentina derrotó 3-2 a Alemania Federal en la final disputada en el Estadio Azteca y conquistó su segunda Copa del Mundo. Cuatro décadas después, aquella campaña liderada por un Pelusa brillante e imparable continúa siendo una de las mayores gestas deportivas de la historia nacional.

Redacción  Gente de Salta
por Redacción Gente de Salta 29 Junio de 2026
29 Junio de 2026
El momento sublime, el de la segunda estrella: Diego Armando Maradona, gigante en el Azteca con la Copa del Mundo en mano.
El momento sublime, el de la segunda estrella: Diego Armando Maradona, gigante en el Azteca con la Copa del Mundo en mano. Archivo

Hay títulos que trascienden el resultado y se convierten en parte de la identidad de un país. El Mundial de México 1986 ocupa ese lugar para la Argentina. Este lunes se cumplen 40 años de la inolvidable conquista lograda por la Selección nacional, una campaña que tuvo a Diego Armando Maradona en su máxima expresión y que terminó con el equipo de Carlos Salvador Bilardo levantando la Copa del Mundo en el Estadio Azteca.

El 29 de junio de aquel año, Argentina derrotó 3-2 a Alemania Federal en una final cargada de emociones. José Luis Brown abrió el marcador de cabeza y Jorge Valdano amplió la ventaja para un equipo que parecía encaminarse a una victoria sin sobresaltos.

Sin embargo, los europeos reaccionaron en el tramo decisivo del encuentro. Karl-Heinz Rummenigge descontó primero y Rudi Völler estableció el empate, llevando el partido a un momento de máxima incertidumbre cuando todo hacía pensar que el desenlace llegaría en el tiempo suplementario.

Pero esa Selección tenía a Maradona. El capitán recibió la pelota en la mitad de la cancha, atrajo rivales y asistió con precisión a Jorge Burruchaga, que emprendió una corrida inolvidable antes de definir con tranquilidad frente a Harald Schumacher para decretar el 3-2 definitivo.

Aquella acción terminó convirtiéndose en una de las postales más emblemáticas del deporte argentino: Burruchaga escapando rumbo al arco, Maradona celebrando antes de que la pelota ingresara y millones de argentinos preparándose para un festejo que quedó grabado para siempre.

Un equipo que llegó cuestionado y terminó haciendo historia

La consagración significó la segunda Copa del Mundo para la Argentina después del título obtenido en 1978, aunque el recorrido hasta la gloria estuvo lejos de ser sencillo.

En la previa del torneo, Bilardo era blanco de fuertes críticas y su proyecto despertaba numerosas dudas. Pese a ese escenario, el entrenador nunca modificó su idea futbolística, sostuvo la confianza en el plantel y armó un equipo sólido, disciplinado y construido alrededor del talento incomparable de Maradona.

La fase de grupos comenzó con un triunfo por 3-1 sobre Corea del Sur gracias a un doblete de Jorge Valdano y otro tanto de Oscar Ruggeri.

Luego llegó un valioso empate 1-1 frente a Italia, vigente campeón del mundo, en un encuentro recordado por el gran gol de Maradona. La clasificación se selló con un 2-0 sobre Bulgaria, con goles de Valdano y Burruchaga.

En los octavos de final, Argentina superó 1-0 a Uruguay con un tanto de Pedro Pablo Pasculli en un clásico rioplatense intenso y muy disputado.

Inglaterra, el partido que quedó para la eternidad

Si hubo un encuentro que marcó para siempre aquel Mundial fue el cruce de cuartos de final frente a Inglaterra.

En el Azteca, Maradona protagonizó dos de las jugadas más recordadas de todos los tiempos. Primero convirtió con la célebre "Mano de Dios" y, apenas unos minutos después, firmó el inolvidable "Gol del Siglo", una obra maestra iniciada en mitad de cancha que terminó dejando en el camino a casi todo el equipo inglés antes de vencer a Peter Shilton.

El contexto posterior a la Guerra de Malvinas hizo que esa victoria adquiriera una dimensión que trascendió lo deportivo y quedara profundamente instalada en la memoria colectiva argentina.

En semifinales, otra vez apareció el capitán para resolver la historia. Con dos goles de Maradona, la Selección venció 2-0 a Bélgica y aseguró su lugar en la gran definición.

Mucho más que Maradona

Aunque Diego fue el líder futbolístico y espiritual de aquel equipo, la conquista también tuvo otros protagonistas fundamentales.

Nery Pumpido respondió con seguridad en el arco; Brown, Ruggeri, José Luis Cuciuffo y Julio Olarticoechea construyeron una defensa confiable; Sergio Batista aportó equilibrio en el mediocampo, mientras que Ricardo Giusti y Héctor Enrique realizaron un enorme despliegue físico. Más adelante, Burruchaga y Valdano completaron un ataque decisivo.

Cada integrante cumplió un rol específico dentro de un conjunto que se distinguió por su personalidad, solidaridad y fortaleza para sobreponerse a los momentos adversos.

La final fue el mejor ejemplo de ese carácter. Después de dejar escapar una ventaja de dos goles, el equipo no perdió la calma y encontró, a pocos minutos del final, la jugada que definió el campeonato.

Con el pitazo final, Maradona levantó la Copa del Mundo y Bilardo pasó de ser uno de los entrenadores más cuestionados del país a convertirse en el conductor de una de las selecciones más recordadas de todos los tiempos.

Un recuerdo que atraviesa generaciones

Cuatro décadas después, México 1986 continúa ocupando un lugar privilegiado en la memoria de los argentinos. Las imágenes del Azteca siguen vivas en documentales, murales, canciones, banderas, relatos familiares y en cada conversación sobre las grandes gestas del deporte nacional.

A 40 años de aquella tarde inolvidable, la segunda estrella permanece intacta como uno de los mayores símbolos del fútbol argentino y como el torneo que elevó definitivamente a Diego Maradona al lugar de leyenda eterna.

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