El Paris Saint-Germain ratificó su dominio en el fútbol europeo y se consagró campeón de la Champions League al superar al Arsenal en una final cargada de emoción que se resolvió desde el punto penal.
Luego de igualar 1-1 durante el tiempo reglamentario y la prórroga, el conjunto parisino mostró mayor eficacia en la definición y se impuso 4-3 para levantar nuevamente el trofeo más importante del continente.
El equipo inglés había logrado abrir el marcador en la primera mitad gracias a una aparición del alemán Kai Havertz, que aprovechó una de las mejores jugadas ofensivas de su equipo para poner en ventaja a los dirigidos por Mikel Arteta.
Sin embargo, el PSG reaccionó en el complemento y encontró la igualdad a través de Ousmane Dembélé. El delantero francés no falló desde el punto penal y devolvió la paridad a un encuentro que se volvió cada vez más intenso con el correr de los minutos.
Durante el tiempo extra ninguno de los dos equipos consiguió romper el equilibrio, por lo que el campeón debió definirse en la tanda de penales. Allí, los franceses estuvieron más precisos y aprovecharon dos fallos del Arsenal para inclinar la balanza a su favor.
Con este triunfo, el Paris Saint-Germain celebró una nueva coronación continental y logró defender exitosamente el título obtenido la temporada pasada, consolidándose como una de las grandes potencias del fútbol europeo en la actualidad.
Para el Arsenal, en cambio, la derrota significó un golpe muy duro luego de haber estado cerca de alcanzar la gloria en una final que se definió por detalles.