La noticia de que el entrenador de fútbol de 40 años sufriera un infarto en plena conferencia de prensa generó sorpresa entre los hinchas. Fernando Gago, director técnico de la Universidad de Chile, fue operado con éxito tras haber sentido dolor en el pecho luego de haber dirigido un partido.
El episodio, sin embargo, no es tan infrecuente como parece, ni está reservado a personas mayores o sedentarias. Es una buena oportunidad para entender qué es realmente un infarto y cómo reconocerlo a tiempo.
Fernando Gago, de 40 años, fue operado de urgencia en Santiago de Chile después de sufrir un infarto agudo al miocardio, un cuadro que obligó a una angioplastia con colocación de stent horas después de que dirigiera el triunfo de Universidad de Chile ante O’Higgins, pese a sentir molestias desde temprano.
El parte médico difundido por la Clínica Alemana precisó que el entrenador ingresó en la madrugada del jueves 18 de junio y que la intervención se realizó para tratar una cardiopatía coronaria causada por la obstrucción de un tramo intermedio arterial, clave para la irrigación del corazón. El procedimiento permitió restablecer el flujo sanguíneo normal y, según el centro de salud, el técnico presenta buen ánimo y comenzará en las próximas horas su rehabilitación cardíaca.
La noticia se conoció públicamente durante la mañana del viernes, aunque hasta entonces el club chileno había evitado confirmar la operación con un comunicado breve. Fue la propia Universidad de Chile la que más tarde publicó en sus redes sociales el parte oficial emitido por la clínica.
El dato central del episodio es que el ex entrenador de Boca Juniors y Racing decidió estar al frente del equipo aún cuando ya arrastraba dolencias antes del encuentro. Esa secuencia quedó bajo una nueva luz después de que se conociera el diagnóstico confirmado por la clínica.
Tras el partido, Gago brindó una conferencia de prensa de casi 13 minutos en la que respondió con normalidad, aunque se registraron dos momentos puntuales de incomodidad física. Esas imágenes comenzaron a circular después de conocerse que, pocas horas más tarde, su cuadro derivó en la internación y la intervención coronaria.
Qué pasa en el corazón durante un infarto
El infarto agudo de miocardio se produce cuando una arteria coronaria se obstruye, generalmente por la rotura de una placa de grasa que genera un coágulo. Esa obstrucción impide el flujo de sangre y provoca daño en el músculo cardíaco. La causa más frecuente es la aterosclerosis, aunque en casos más raros puede originarse por inflamación arterial, infecciones, consumo de ciertas drogas o traumatismos.
El riesgo aumenta en personas con tabaquismo, colesterol elevado, hipertensión, diabetes o antecedentes familiares de enfermedad cardíaca. Es considerado una urgencia médica: la mortalidad en la fase previa al ingreso hospitalario supera el 40%, mientras que una vez en el hospital, y si se actúa dentro de las primeras cuatro horas, los tratamientos actuales permiten una recuperación satisfactoria en la mayoría de los casos.
Cómo se manifiesta
El síntoma más característico es un dolor intenso en el pecho, con sensación de opresión, que puede extenderse al brazo izquierdo, el cuello, la mandíbula, la espalda o el abdomen, y que suele durar más de veinte minutos. Puede acompañarse de dificultad para respirar, sudoración fría, náuseas o mareos.
Un dato importante: en mujeres, personas mayores o con diabetes, los síntomas pueden ser menos típicos o incluso pasar desapercibidos. Y, según describen especialistas en cardiología, alrededor de la mitad de los infartos aparece sin ningún síntoma previo, lo que vuelve al infarto la primera manifestación visible de una enfermedad coronaria que venía gestándose en silencio.
Diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico se basa en un electrocardiograma urgente, que permite detectar alteraciones en la actividad eléctrica del corazón, junto con análisis de sangre que identifique proteínas llamadas troponinas, liberadas cuando el músculo cardíaco sufre daño. La ecocardiografía completa el estudio al evaluar el movimiento de las paredes del corazón.
Cuando una arteria coronaria queda completamente bloqueada, el tratamiento más eficaz y el que se usó en el caso de Gago es la angioplastia urgente: un procedimiento que permite abrir la arteria y restablecer la circulación, generalmente con la colocación de un stent. Si esa intervención no puede realizarse de inmediato, se recurre a fármacos que disuelven el coágulo.
Cómo sigue la vida después de un infarto
Pasada la fase aguda, comienza la rehabilitación cardíaca, que consiste en reincorporar la actividad física de forma progresiva y bajo supervisión médica. Los ejercicios aeróbicos de baja intensidad —como caminar, nadar o andar en bicicleta— suelen ser el punto de partida, con una recomendación habitual de unos 30 minutos diarios, cinco veces por semana, una vez que el médico lo autoriza.
Especialistas en enfermería y rehabilitación remarcan que la actividad física posinfarto, bien planificada, conlleva bajo riesgo y trae beneficios concretos:
- mejora el aporte de oxígeno a los tejidos.
- reduce el colesterol y la presión arterial.
- disminuye los síntomas de ansiedad que suelen aparecer después de un evento cardíaco de este tipo.
Antes de retomar cualquier actividad, los expertos recomiendan algunas precauciones básicas: iniciar siempre con un calentamiento, evitar el agotamiento, detenerse ante dolor en el pecho o mareos, y no hacer ejercicio en ayunas.
El tratamiento farmacológico se completa, en general, con antiagregantes como la aspirina, betabloqueantes para regular la frecuencia cardíaca y estatinas para controlar el colesterol. Dejar de fumar es, según coinciden los especialistas, la medida individual más importante para prevenir un nuevo episodio.