El Flamengo vivió este domingo una enorme celebración en las calles de Río de Janeiro tras consagrarse campeón de la Copa Libertadores, título logrado la víspera en Lima. Más de medio millón de aficionados se congregaron, soportando el sol y el calor, para festejar junto a sus ídolos.
Tras su llegada al aeropuerto internacional de Río, la caravana del equipo avanzó hacia el centro de la ciudad, acompañada por miles de hinchas en motos y autos.
Desfile, al estilo Scaloneta en el Obelisco
Los jugadores desfilaron en una gran carroza con tarima abierta, mientras esperaban casi tres horas la llegada de la comisión técnica, que había viajado en un vuelo comercial y sufrió retrasos.
La emoción de los fanáticos que rodeaban el aeropuerto se contagió rápidamente a los futbolistas durante los 15 kilómetros de recorrido hasta el centro de la ciudad. Allí, miles de hinchas los esperaban y la euforia alcanzó su punto máximo. Los jugadores lucieron camisetas del Flamengo con el dorsal número 4 y la inscripción “Tetracampeón”, en alusión a las cuatro Libertadores conquistadas por el club, consolidándolo como el más ganador del continente.

Copa rota
Durante los festejos, el trofeo de la Copa Libertadores apareció dañado, con cintas colocadas para intentar repararlo. Según medios brasileños, el galardón se rompió durante la celebración en el césped del Estadio Monumental de Lima.


Incidentes y saqueos
Sin embargo, la fiesta terminó con momentos de tensión. Se registraron corridas, uso de gases lacrimógenos y algunas detenciones, aunque no se informó sobre heridos. Imágenes difundidas mostraron a personas atendidas por molestias y otras protegiéndose del gas. Además, en medio del caos, se produjeron robos en un comercio de electrodomésticos, donde varios individuos se llevaron productos en plena confusión. Los medios locales no detallaron el motivo exacto de los incidentes, pero el cierre de la celebración quedó marcado por la violencia, empañando lo que había sido un festejo lleno de alegría.