En el tramo final de la primera mitad del Superclásico, Leandro Paredes abrió el marcador para Boca desde el punto penal, tras una mano sancionada a Lautaro Rivero. El mediocampista no solo celebró el gol, sino que lo hizo con un gesto cargado de simbolismo: el clásico Topo Giggio dirigido a los hinchas de River, en alusión a Juan Román Riquelme, quien se encontraba en el estadio.
El festejo fue acompañado por gran parte del plantel xeneize, aunque hubo una reacción que no pasó desapercibida. Adam Bareiro, con pasado reciente en River, también replicó el gesto frente a la tribuna local, marcando una toma de posición clara en medio de un contexto cargado de rivalidad.
Ya sobre el cierre de la celebración, el delantero paraguayo se sumó con efusividad al 1-0 parcial, dejando atrás su vínculo anterior con el club de Núñez. Luego, junto a Paredes y Miguel Merentiel, protagonizó otra escena llamativa: los tres se sentaron sobre el césped e imitaron una partida de truco, un ritual que se volvió habitual entre ellos.
En cuanto a su presente, Bareiro atraviesa un buen momento desde su llegada a Boca, acumulando participación y aportes ofensivos. Su actualidad contrasta con su breve paso por River durante 2024, donde tuvo escasa incidencia y no logró destacarse en los minutos que disputó.