El fútbol argentino volvió a vivir una escena cargada de simbolismo y polémica. En la previa del cruce de playoffs del Torneo Clausura, los jugadores de Estudiantes de La Plata realizaron el pasillo protocolar para Rosario Central, aunque lo hicieron de espaldas, transformando un gesto de cortesía en una clara manifestación de rechazo hacia la reciente decisión de la AFA.
La controversia estalló días antes, cuando la Asociación del Fútbol Argentino anunció que Rosario Central sería reconocido como Campeón de Liga 2025 por haber sido el conjunto con mayor puntaje en la tabla anual. La resolución fue presentada como una “designación” oficial, lo cual generó descontento en varios clubes, entre ellos Estudiantes, que expresó su desacuerdo públicamente.
La respuesta del organismo fue exigir que el equipo platense realizara el pasillo de honor. El clima se enrareció aún más por los mensajes y cruces en redes sociales, incluidos los del dirigente Pablo Toviggino, que intensificaron la disputa. Otros actores del ascenso también salieron a respaldar la postura de la AFA y de Claudio “Chiqui” Tapia, lo que alimentó la sensación de alineamiento interno y favoritismos.

A pesar de haber cumplido con la orden, Estudiantes convirtió el gesto en una señal de protesta que rápidamente se viralizó y fue celebrada por un sector amplio de los hinchas que vienen criticando la situación del fútbol local. Entre sus quejas figuran el constante aumento del número de participantes en las principales categorías, decisiones arbitrales polémicas y una proliferación de torneos que, según muchos seguidores, le restan valor competitivo al sistema. Solo en 2025 se disputarán ocho competiciones distintas, un panorama que muchos consideran excesivo.
El malestar excede lo deportivo. La fractura entre la dirigencia y una parte de la opinión pública se ha profundizado en el último tiempo, al punto de derivar en actos vandálicos contra murales dedicados a los campeones del Mundial 2022. Varios de esos ataques se justificaron en la acusación hacia algunos jugadores —incluidos referentes como Lionel Messi y Rodrigo De Paul— de mostrarse demasiado cercanos a la actual conducción de la AFA.
La escena del pasillo en La Plata terminó sintetizando un descontento que ya no se esconde: para muchos hinchas, la conducción del fútbol argentino atraviesa un momento crítico, y lo ocurrido con Rosario Central se transformó en el detonante de un enojo que venía acumulándose desde hace tiempo.