Boca no solo le ganó el clásico: le dio un mazazo anímico a River. El 2-0 en La Bombonera pudo haber sido incluso más amplio, y dejó en el equipo de Marcelo Gallardo un clima desolador, con rostros cabizbajos y gestos de impotencia.
En ese contexto, el colombiano Juan Fernando Quintero, el arquero y capitán Franco Armani y el defensor Lucas Martínez Quarta fueron los únicos en romper el silencio. El Muñeco Gallardo, nuevamente, decidió no hablar.
Quintero fue quien puso palabras a lo que muchos hinchas sintieron:
“Es un momento muy difícil, no es un secreto. Queremos pedirle disculpas a la gente. Somos conscientes de la situación. Nunca nos había pasado algo así. Tenemos que darnos cuenta de dónde estamos. Nos hacemos cargo”, afirmó, con un tono de autocrítica pocas veces escuchado en el vestuario de Núñez.
El enganche, que ingresó en el complemento para intentar cambiar el rumbo de un River sin alma, agregó con crudeza:
“Nadie quiere perder un clásico. Tocamos fondo. En mi caso, levanto la cabeza. Nos queda otro partido y una última chance con Vélez. Tenemos que mirar qué estamos haciendo mal y por qué no estamos a la altura”.
El número 10, protagonista de tantas noches gloriosas con la camiseta millonaria, apeló al orgullo y la jerarquía:
“En estos momentos se ve quién saca la rebeldía. Es fácil hablar cuando todo sale bien, pero ahora hay que tener carácter”, lanzó.
El cruce con un periodista
El clima se tensó cuando un periodista le preguntó si el plantel aún respaldaba a Gallardo, insinuando que en la cancha no se notaba compromiso.
Molesto, Quintero respondió con dureza:
“Defiendo a mis compañeros y a este club. No le damos de comer al morbo. Nadie pone en duda el apoyo al técnico. Mi trabajo puede ser malo o bueno, pero jamás le haría la cama a un entrenador. No hay que ponerle carbón a algo que no tiene nada que ver. Y cuando salgamos campeones, no digan nada”.
El intercambio siguió subiendo de tono cuando el colombiano le retrucó al cronista sobre su profesionalismo:
“¿Qué pensaría tu jefe si viera tu trabajo?”, le preguntó Juanfer.
El periodista replicó: “Creo que estaría contento porque entrego todo los días”.
Quintero contestó, sin disimular la bronca:
“Me parece que no eres profesional. Disculpame, cada uno tiene su opinión, pero nadie pone en duda al ser humano. Hay que respetar un poco. Hay morbo. Nunca te falté el respeto”.
Antes de retirarse, el mediocampista cerró con una frase que refleja el estado de ánimo del plantel:
“Defiendo un escudo grandísimo, hice historia acá y nadie quiere perder un clásico. Es una seguidilla muy difícil, que no está a la altura de River. Nunca viví algo así en este club. Nos hacemos cargo y le pedimos disculpas al hincha”.
El silencio de Gallardo, el enojo de Quintero y la autocrítica de los referentes son parte del mismo cuadro: un River que ya no se reconoce y que, después de tocar fondo, busca desesperadamente una reacción que no llega.