Cuando deja de ser un juego

La cara invisible del deporte: frustración, presión familiar y salud mental en los atletas

El psicólogo deportivo y director en Argentina de la Fraternidad de Atletas Cristianos, Julio Bautista, en diálogo en exclusiva con Gente de Salta, advirtió sobre una problemática cada vez más visible: la frustración, la presión familiar y la salud mental en los jóvenes deportistas. “De cada 100 chicos que van a probarse a un club, solo dos quedan”, explica, y plantea que el deporte necesita recuperar valores para no convertirse únicamente en un negocio.

Por Mariano Fradejas

Mensaje de niños realzando los valores sanos del deporte antes de una competencia. — Google

Durante décadas, el deporte fue considerado una herramienta de integración social, disciplina y formación de valores. Sin embargo, detrás del espectáculo, los contratos millonarios y la lógica del resultado, crece una problemática silenciosa: la presión, la frustración y el impacto en la salud mental de miles de jóvenes.

Julio Bautista conoce ese mundo desde adentro. Guatemalteco de origen, vive en Argentina desde hace más de tres décadas, es licenciado en psicología orientada al deporte y actualmente dirige la filial local de la Fraternidad de Atletas Cristianos (FCA), una organización internacional que trabaja con deportistas y entrenadores en más de 100 países.

Julio Bautista, junto a colegas del grupo Multife, en la Villa Olímpica durante los JJJOO 2023, en Santiago de Chile.

Su trabajo lo llevó a participar como mentor en grandes competencias deportivas, desde Juegos Panamericanos hasta eventos olímpicos. Pero más allá de la élite, asegura que la problemática empieza mucho antes.

De cada 100 chicos que van a un club a probarse, solo se quedan dos. Son números terribles”, explica, en diálogo en exclusiva con Gente de Salta.

El peso de las expectativas

Según Bautista, la presión que rodea al deporte juvenil muchas veces no proviene solo del propio atleta, sino también de su entorno.

Hay papás que están poniendo todas las fichas en este chico muy joven, con expectativa, y el mismo chico recibe ese mensaje. Entonces se va armando un combo bastante complejo”, señala.

Ese escenario, explica, se vuelve aún más duro a medida que se avanza hacia la alta competencia.

“Si hablamos de fútbol, de 1000 chicos siguen siendo apenas 20 los que logran superar una prueba y quedar en un equipo. Y ese número se vuelve cada vez más pequeño”.

Por eso, desde la organización que dirige, el trabajo no se limita al alto rendimiento.

“Nosotros no trabajamos solo con la élite. Estamos en escuelitas de fútbol, en clubes barriales, acompañando procesos”.

El deporte y la salud mental

Para Bautista, uno de los grandes cambios que está atravesando el deporte mundial es el reconocimiento de que el atleta no es solo un cuerpo que compite.

“En muchos ámbitos deportivos ya se empezó a ver que la persona es integralmente cuerpo y espíritu. No es solamente una máquina de éxito, es un ser humano”.

Hoy, dice, los equipos profesionales empiezan a incorporar miradas multidisciplinarias que incluyen médicos, psicólogos y otros especialistas.

“Antes algunos entrenadores eran más escépticos con estas variables, pero hoy están más abiertos. La cultura deportiva está empezando a entender que el atleta necesita acompañamiento en varias áreas de su vida”.

Una problemática que también golpea a los jóvenes

El psicólogo deportivo también advierte que el debate sobre salud mental en el deporte no puede separarse del contexto social.

Estamos sufriendo mucho como país con el tema de la salud mental”, sostiene.

Y agrega una preocupación creciente:

Estamos viendo suicidios en adolescentes. Tiene que generarse alguna acción dentro del ámbito deportivo también para atender esto”.

Para Bautista, los clubes pueden cumplir un rol clave como espacios de contención.

“Cuando un club entiende que la mirada social es mucho más integradora, puede responder a muchas necesidades que hoy existen en la sociedad”.

El negocio y los valores

Otro de los puntos que señala es cómo la lógica comercial muchas veces termina desplazando el sentido formativo del deporte.

“Muchos se centran más en lo deportivo conectado con lo comercial o con el show. Entonces el deporte se convierte en un negocio y los valores muchas veces se van perdiendo”.

El contraste se ve incluso en la cobertura mediática.

Bautista recuerda haber visto recientemente un programa deportivo que dedicó casi toda su emisión a temas de mercado y lesiones de figuras, mientras un logro deportivo quedó relegado.

Ahí te das cuenta que la influencia del mercado va priorizando otras cosas. Parece importar el chico que llegó mucho más que los miles que quedaron afuera y siguen luchando”.

El peligro de una cultura que solo premia al ganador

Para el especialista, uno de los mensajes más dañinos que puede transmitir el deporte es que solo vale el primer lugar.

Se crea una cultura donde el segundo lugar parece que no importa. Y ese mensaje es desalentador, frustrante y peligroso”, advierte.

Esa lógica, dice, termina impactando en miles de jóvenes que quedan fuera del sistema competitivo.

“Hay una maquinaria comercial muy fuerte que empuja esa dinámica, pero el deporte es otra cosa”.

El deporte como herramienta social

Argentina tiene cerca de 14 mil clubes deportivos, una cifra que, para Bautista, representa una enorme oportunidad social.

“Eso quiere decir que es un país deportivamente activo. Pero los clubes deberían abrir espacios que no respondan solo al resultado, sino también a los valores”.

Para él, el verdadero impacto del deporte no se mide solo en campeonatos.

Queremos un mejor mundo, un mejor país, un mejor club y una mejor persona. Ese es el verdadero logro”.