Luli Ofman habla con la velocidad de un torbellino, sus palabras salpicadas de picardía y un innegable histrionismo. A sus veintitrés años, esta joven politóloga en ciernes ha saltado a la fama, no precisamente por sesudos análisis académicos, sino por sus videos virales en TikTok.
Luli, convertida en influencer, se ha ganado un lugar en el panorama digital gracias a sus filosas sátiras anti k, donde ironiza con desparpajo sobre la intrincada coyuntura política argentina y lanza dardos, a veces envenenados, contra los funcionarios de gobierno. Ahora, la joven que conquistó las redes sociales se prepara para un nuevo desafío: desembarco en TN, el canal de noticias del Grupo Clarín, donde despliega su creatividad para generar contenido explosivo en las redes sociales.
Los apodos que definen una era
En sus monólogos, Luli despliega un arsenal de apodos ingeniosos, transformando a los personajes de la política en caricaturas memorables. Con un toque de humor ácido, redefine el mapa político argentino. Así, "La Reina polenta" se convierte en la irreverente denominación para Cristina Kirchner, evocando imágenes de debates encendidos y discursos apasionados. El flamante superministro Sergio Massa es rebautizado como “Massa Pancake”, un guiño a su habilidad para reinventarse y adaptarse a las circunstancias, mientras que Maximo Kirchner se transforma en “Maximus Fortnaite”, una referencia a su presunta afición por los videojuegos y su rol en la interna política.
Y a pesar de que en el kirchnerismo suelen estar sus víctimas dilectas, esta vez la influencer se refirió a la crisis de la AFA, de Claudio “Chiqui” Tapia y el título de campeón de Rosario Central.
Y, para completar el cuadro, el ex presidente Alberto Fernández es cariñosamente apodado "Chirolita", sugiriendo una falta de autonomía y un manejo sutil desde las sombras. Estos son solo algunos ejemplos del ingenio mordaz de Luli, que ha encontrado en el humor una poderosa herramienta para analizar y criticar la realidad política.
Pero el futuro de Luli Ofman no se limita a las Ciencias Políticas ni a su prometedor ascenso como influencer. Su vena artística, alimentada por años de estudio de danzas y su experiencia como profesora de ballet, abre un abanico de posibilidades.

