En la antesala del partido postergado entre Barracas Central y Boca Juniors, la hinchada del conjunto de la familia Tapia protagonizó una escena que no pasó desapercibida. Con banderas dedicadas a Leandro Paredes y un recibimiento inusualmente afectuoso hacia el plantel “xeneize”, el “Guapo” pareció dispuesto a demostrar su “buena onda” con el equipo de la Ribera.
El encuentro, correspondiente a la duodécima fecha del Torneo Clausura, había sido reprogramado tras el fallecimiento de Miguel Ángel Russo. Este lunes, Boca volvió al ruedo en busca de puntos vitales para mantenerse en la pelea por los cupos a la Copa Libertadores 2026, y lo hizo en un escenario que le resultó, cuanto menos, hospitalario.

En el estadio Claudio “Chiqui” Tapia, los simpatizantes locales desplegaron una bandera dedicada a Paredes, en la que se leía: “Bienvenido a casa, campeón del mundo”. El mensaje, acompañado por el escudo de Barracas y tres estrellas alusivas a los títulos de la Selección argentina, llevaba la firma de “La barra del Guapo”.
Chiqui, Barracas y Boca, un solo corazón
Pero la gentileza no se limitó a la tribuna. Al ingresar al flamante estadio, los futbolistas de Boca fueron recibidos por un cartel que rezaba: “Bienvenidos a nuestra (nueva) casa, siéntanse como en la suya!!”, con un detalle nada menor en la aclaración final: “Estadio Claudio Chiqui Tapia”.

Como broche, la dirigencia de Barracas Central entregó una placa conmemorativa a Paredes, en reconocimiento por su consagración mundialista en Qatar 2022. Un gesto institucional, sí, aunque inevitablemente teñido por cierta coincidencia: el máximo dirigente del fútbol argentino, Claudio Tapia, no solo da nombre al estadio, sino que además es hincha confeso y hacedor del club y, claro está, de Boca Juniors, del que se reconoció fanático en archivos del pasado.