La Selección argentina regresó este a los entrenamientos en Kansas City luego de la emocionante victoria por 3-2 sobre Egipto, que le permitió avanzar a los cuartos de final del Mundial 2026. El equipo de Lionel Scaloni ya puso el foco en el compromiso ante Suiza, que se disputará el próximo sábado, desde las 22 (hora argentina), en el estadio Arrowhead.
De acuerdo con el cronograma habitual tras cada partido, los futbolistas que no sumaron minutos, ingresaron desde el banco o fueron reemplazados realizaron una práctica de mayor intensidad, mientras que los titulares llevaron adelante trabajos regenerativos en el gimnasio y ejercicios orientados a la recuperación muscular.
Con Lionel Messi al frente del grupo de los habituales titulares, el plantel dejó atrás el exigente encuentro frente al conjunto africano y comenzó la preparación para uno de los duelos más importantes de la Copa del Mundo.
La delegación nacional volvió a instalarse en Kansas City, ciudad en la que se había concentrado durante la fase de grupos, luego de permanecer algunos días en Miami. Allí retomó las actividades en el Sporting KC Training Center, donde la práctica contó con 15 minutos abiertos a la prensa.
Durante el entrenamiento, Nicolás Otamendi, Facundo Medina, Gonzalo Montiel, Lautaro Martínez y Nicolás González, entre otros futbolistas que tuvieron participación parcial frente a Egipto, realizaron pasadas, movimientos sin pelota y ejercicios físicos, además del tradicional "loco".
Los jugadores que disputaron la mayor cantidad de minutos ante Egipto siguieron la práctica desde un costado del campo de juego, junto al cuerpo técnico, antes de completar las tareas regenerativas programadas.
Argentina afrontará ahora un desafío de máxima exigencia frente a una Suiza que llega mostrando una gran solidez defensiva. El seleccionado europeo cuenta con figuras de jerarquía como Gregor Kobel, Manuel Akanji y Granit Xhaka, y buscará aprovechar una de las asignaturas pendientes del equipo albiceleste: mantener el arco en cero, algo que no consigue desde el segundo partido de la fase de grupos y tras haber recibido cuatro goles en los dos encuentros de eliminación directa.