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Las Águilas Doradas, el proyecto austero de fútbol en Ballivián que aleja a los chicos de la droga y necesita ayuda

La escuelita fue fundada en julio de este año y precisa de distintos elementos para continuar con la contención de más de 60 niños wichis que asisten. Muchos de ellos juegan en pantalón largo y chancletas o crocs, por no contar con los recursos para comprar la indumentaria correcta.

Por Fabio Ramayo

El equipo de Águilas Doradas de General Ballivián — -

En el norte de Salta, sobre la ruta 34 camino a Tartagal, se encuentra la localidad General Ballivián. Un pueblo que no tiene más de 5000 habitantes y que, así como otras localidades de la zona, cuenta con una marcada presencia de pobladores originarios wichi. Pero lo que también tiene una marcada presencia en el lugar es el flagelo de las drogas y el alcohol, que está afectando principalmente a niños y jóvenes.

Juan de la Cruz Escobar, consciente de este problema en el norte provincial y también como una persona que lo sufrió, decidió no mirar al costado y fundar el club FC Águilas Doradas, con el claro objetivo de contener a los chicos de Ballivián a través del deporte. Pero ahora, que la escuelita está creciendo en cantidad de chicos, necesita ayuda continuar con su noble labor de la mejor manera posible.

“Tenemos un grupo de 70 chicos aproximadamente, que van desde los 6 a 17 años. La mayoría de ellos son wichi, tal vez solo el 10% son criollos pero el resto son de la comunidad. Entrenamos todos los días a las 17.30, cuando baja el sol, porque acá en el norte te mata el calor. Y muchos de ellos vienen con lo que tienen, no tienen botines así que muchos vienen con crocs”, indicó Juan en contacto con Gente de Salta

Los chicos en fila, esperando su turno para intervenir en el entrenamiento. En sus pies, el calzado que pueden costear para jugar.

Escobar relató que lleva adelante el proyecto con lo que puede, pero no reniega de ello ya que lo considera una herramienta necesaria para evitar que más chicos caigan en la adicción.

“Yo hago changuitas, vendo sándwiches en la terminal, también trabajo de árbitro cuando me llaman y todo lo que me ingresa en lo personal lo invierto en los chicos. Ya llevamos cinco meses prácticamente, y con lo que voy ganando les ayudo a los chicos a comprar calzado o ropa. Porque hay chicos que vienen a entrenar hasta en pantalón largo u otros que directamente no vienen porque no tienen”, reveló Juan. 

Escobar cuenta con el apoyo de su pareja Yohana, su hermano Leo y un colaborador más para llevar adelante la escuela. Sin embargo, apela a la solidaridad de los salteños para que puedan comprarle los elementos a los chicos. Todo el que quiera colaborar lo puede hacer contactándose al 3873253314 o, si prefiere hacerlo mediante transferencia, al alias juanescobar.bru.5351 a nombre de Juan Escobar.

Todo a pulmón

Juan es padre de 3 chicos y saca adelante su hogar con su pareja Yohana, quien también lo ayuda con el club y participa activamente en la formación del equipo femenino de las Águilas Doradas.

“Por suerte mi señora me ayuda, ella sale a hacer su changa también y con los salarios de los chicos nos tratamos de dar vuelta pero tampoco es vida. Pero bueno, nosotros creemos que Dios a nosotros nos va a bendecir por lo que estamos haciendo”, expresó.

Escobar liderando el entrenamiento en Ballivián

Escobar indicó que con las changas que hace a lo sumo llega a juntar 500 mil pesos al mes, y que además oficia de periodista para algunos medios de Tartagal que le tiran unos pesos. Sin embargo, remarcó que hace tiempo que no lo llaman para arbitrar y eso es un ingreso menos. “Los fines de semana tengo que salir a buscar laburo, y ya son dos meses más o menos que no me convocan para ser árbitro, así que me tengo que dar vuelta como puedo para conseguir plata”, manifestó.

Los problemas en la zona

Sin tapujos, Juan de la Cruz Escobar relató a Gente de Salta que él también fue víctima de las adicciones en General Ballivián. Desde los 10 años, dijo que consumió alcohol y drogas, pero que logró salir y quiere hacer llegar ese mensaje a los chicos a través del fútbol. “Yo me crie mucho tiempo en la calle, había llegado a tomar alcohol con agua. Pero con ayuda de unas pocas personas me rehabilité, me superé y ya son 11 años que no consumo nada. Pero fue mi voluntad, porque yo lo quise hacer”, explicó.

Y añadió: “Yo tengo tercer grado de la primaria, no estudié para ser profe de educación física ni nada. Sin embargo, con lo que tengo, con menos de 500 mil pesos que me ingresan por mes, trato de ayudar. No sé cuanto cobra un diputado, millones, por qué no ayudan a las personas. A mi me duele ver cómo juegan con los chicos. A veces me voy a entrenar y veo chicos drogados, borrachos a plena luz del día y es lamentable”.

Escobar señaló que en el lugar hay gente que se aprovecha de la vulnerabilidad de los jóvenes y son los mismos que colaboran en la venta de alcohol, cigarrillos, marihuana y pasta base. “Estamos viendo como los matan a los chicos y si uno no hace nada pasa a ser cómplice. Al menos así lo veo yo. Aquí no hay nadie que los contenga, que les muestre, que les enseñe. Nosotros no tenemos que ser cómplices de estos delincuentes. Yo hago lo que puedo, pero ¿por qué un intendente no va a denunciar a alguien que vende droga? ¿Por qué un concejal no va y los confronta? Entonces somos cómplices, directa o indirectamente si no nos involucramos”, manifestó con cierto enojo.

Risas y juegos en el club Águilas Doradas

“Yo no aspiro a ser candidato a nada, yo lo único que quiero es que hagan algo por los chicos. Que hagan algo por ellos, que no los dejen morir, que se muevan, que dejen de pensar, no sé, en inversiones millonarias en lugares como este. Que inviertan en los chicos, que inviertan en centros de habitación, que hagan algo”, concluyó.

Falsas promesas

En el poco tiempo de vida que tiene Águilas Doradas, Escobar confesó que muchos políticos pasaron a prometer el oro y el moro pero luego todo quedó en la nada, ilusionando a los chicos. “Hubo un diputado que me dijo te voy a colaborar con esto, con lo otro y cuando le mandé mensaje ni apareció. Me dijo después de las elecciones y nada. Nosotros no queremos que nos mientan, porque no están jugando conmigo, sino con la necesidad de los chicos ¿Cuál es la necesidad de mentir? Si puede, puede. Y si no, lo voy a saber entender”, expresó ofuscado.

Y añadió: “Por eso les pido a aquellas personas que quieran ayudar, que lo hagan de corazón. La verdad que nosotros vamos a estar muy agradecidos, les vamos a compartir fotos, les vamos a compartir vídeos de los logros. Y si me preguntas qué es lo que necesitamos, todo lo que puedan, pelota, pantalón corto, botines, zapatillas, cono, escalera, más tortugas, para poder darle ese dinamismo que necesita el entrenamiento de los chicos. Para que los chicos puedan ir a entrenar y tengan su elemento de trabajo”.

Escobar (izquierda) como lineman en el clásico entre River de Embarcación y Sportivo Embarcación, de la Liga del Bermejo.

Compiten como pueden

Los chicos de las Águilas Doradas actualmente compiten en la Liga de Fútbol Infantil en Tartagal y Escobar manifestó que tuvo que hacer un pedido especial a los organizadores para que los dejen participar. “A nosotros nos pedían que todos tengan el calzado y las medias para jugar al fútbol, pero por suerte supieron entender cuando les comenté de nuestra situación”, explicó.

El equipo viaja a Tartagal semana de por medio para competir y cuenta con apoyo de la municipalidad de Ballivián, que le da el colectivo y que solo tienen que completar con 70 mil pesos para la nafta. “Muchos nos dicen que nos deberían dar todo, pero nosotros lo vemos factible de cierta manera ya que nos saldría $400.000 para trasladar a los chicos el fin de semana que hay que viajar. A veces nos falta para el combustible, pero molestamos a uno u otro y nos colaboran por suerte”, señaló.

Actualmente el campeonato resta por jugarse una fecha más y se entra en las instancias definitorias, pero Escobar manifestó que primero tienen que finiquitar una deuda con la liga de 190 mil pesos, para lo cual planean hacer una rifa.