La Fórmula 1 comenzó su nueva era reglamentaria envuelta en cuestionamientos por doquier. Luego del Gran Premio de Australia, dos de las voces más influyentes de la grilla, Max Verstappen y Lando Norris, apuntaron contra las modificaciones técnicas impulsadas por la FIA, especialmente por el protagonismo que ganó la gestión de la energía eléctrica.
El neerlandés fue uno de los más contundentes al evaluar el impacto del reglamento. El piloto de Red Bull consideró que la nueva normativa altera la esencia del automovilismo, ya que la administración de la batería pasó a tener un rol decisivo en el rendimiento de los autos durante las carreras.
"Queríamos una Fórmula 1 real, no una versión con esteroides. Hoy, una vez más, no ha sido el caso. La mayoría de los coches eran 2 segundos más lentos que el mío, así que simplemente era cuestión de hacer limpieza. Creo que la FIA debería estar preocupada. ¿Entonces estoy pensando en retirarme? No. Me encantan las carreras, pero todo tiene un límite. Espero que la FIA y la F1 tomen medidas", expresó el tetracampeón del mundo, en diálogo con Sky Sports.
Lando Norris también expresó su descontento con la dirección que tomó la categoría y calificó el nuevo reglamento como “muy artificial”. Según el británico de McLaren, el comportamiento de los autos ahora depende demasiado de la gestión energética: “Hemos pasado de tener los mejores autos de la historia a probablemente los peores".
El piloto explicó que la estrategia quedó condicionada por el funcionamiento de la unidad de potencia, lo que genera situaciones imprevisibles en pista: “No es una buena situación, pero ahora mismo no podemos hacer nada al respecto. Es una pena, es muy artificial, depende de lo que la unidad de potencia decida hacer, y a veces lo hace de forma aleatoria. A veces te adelantan cinco coches o simplemente no puedes hacer nada”.
Quien también se sumó a la ola de críticas fue el español Carlos Sainz, quien cuestionó con dureza el nuevo reglamento de la Fórmula 1 tras el Gran Premio de Australia y lo calificó como “muy peligroso”, además de advertir que “la sensación es mala” y que la fórmula aplicada para esta temporada “no es la adecuada y hay que cambiarla”.
El piloto de Williams finalizó decimoquinto en Melbourne, detrás del argentino Franco Colapinto, y expuso su preocupación por el funcionamiento del actual formato.
El madrileño apuntó en especial contra lo ocurrido en la largada y en la primera vuelta, donde la combinación de aerodinámica activa y rebufo generó situaciones riesgosas.
“La salida ha sido peligrosa, con muchos coches teniendo problemas, y en la primera vuelta, con la aerodinámica activa en las curvas y con el rebufo, era muy peligroso. No me ha encantado. La seguridad siempre tiene que primar y no ha sido la primera vuelta más segura”, afirmó en diálogo con Diario AS.
En la misma línea agregó: “Este deporte se llama Fórmula 1. La fórmula que han creído que era buena para la Fórmula 1 no es la adecuada y hay que cambiarla. Lo del 50-50 para hacer carreras de F1 no parece que esté funcionando ni que nadie esté contento”.