Lionel Messi terminó el partido contra Cabo Verde, se limpió la camiseta y caminó hacia la zona mixta. Ahí lo esperaban, no periodistas, sino los propios jugadores del conjunto africano: los mismos que durante noventa minutos lo habían marcado con una intensidad que el rosarino no tardó en reconocer con una sonrisa. Les dio fotos, firmó recuerdos, intercambió palabras.
Y cuando alguien le preguntó cómo había vivido esa atención tan particular, soltó una carcajada: "Me pidieron la camiseta, todo… Adentro de la cancha, me cagan a patadas, ja".
Fue Messi quien abrió el marcador, quien envió los centros que derivaron en el gol de Lisandro Martínez y en el tanto en contra de Diney. Con esa anotación, el capitán alcanzó los 20 goles en Copas del Mundo, una cifra que habla por sí sola.
En el análisis posterior, Messi fue claro sobre lo que había funcionado y lo que no. "Lo viene demostrando hace mucho esta Selección: compite y va a competir hasta el final. Hoy tuvimos la importancia de la pelota parada, que por ahí no veníamos convirtiendo. Tenemos buenos cabeceadores y hoy lo pudimos aprovechar", señaló.
Pero también hubo autocrítica: "Sabíamos que iba a ser un partido muy duro. No por algo este equipo no había perdido con España y Uruguay. Encontramos el primer gol, pero después perdimos la pelota, nos metimos atrás y no pudimos presionar bien".
Sobre lo que viene y el partido físico que le pasó factura a muchos jugadores, incluido a él mismo, señaló: “Hicimos un desgaste muy grande, jugando bien o mal. Ahora hay que pensar en lo que se viene y tratar de sacar cosas positivas, que más allá del pase creo que las hay, y corregir las malas, que fueron muchas también”.
En el Mundial donde el francés Kylian Mbappé y el noruego Erling Haaland sacaron sus credenciales de goleadores, Messi los sigue mirando desde arriba.
Con el tanto que marcó ante Cabo Verde, estiró a 7 sus conquistas, que lo hacen terminar los dieciseisavos de final como el máximo goleador de esta Copa del Mundo. Como si fuera poco, llegó a los 20 tantos como máximo goleador histórico en la historia de los Mundiales. Hace veinte días, estaba tres tantos por debajo del alemán Miroslav Klose. Mbappé le pisa los talones en esa tabla histórica, con 17.
El próximo desafío será Egipto, el martes 7 de julio desde las 13, en Atlanta.


