Deportivo Morón se convirtió en el segundo semifinalista del Reducido de la Primera Nacional tras empatar sin goles ante Atlanta y sostener la ventaja mínima que había conseguido en la ida. El 1-0 global le alcanzó al “Gallo” para meterse entre los cuatro que sueñan con el segundo ascenso a la Liga Profesional.
El partido, disputado con dientes apretados, tuvo más fricción que fútbol. Hubo interrupciones constantes, protestas, amonestaciones y muy pocas emociones frente a los arcos. Atlanta, obligado a ganar para aprovechar su ventaja deportiva, quedó condicionado demasiado pronto: a los 17 minutos del primer tiempo, Lucas Ambrogio vio la roja directa y dejó al equipo con diez hombres, un golpe del que nunca logró recuperarse del todo.
Morón, en cambio, se sintió cómodo administrando el tiempo y el resultado. Sin brillar, controló los primeros minutos y luego cedió la pelota, sabiendo que la obligación era ajena. El primer acto se fue sin remates al arco y con varias tarjetas que reflejaron la tensión de una noche cargada de nervios.
En el complemento, el “Gallito” volvió a hacerse fuerte desde la paciencia y la superioridad numérica. Atlanta, exhausto y sin aire, se vio obligado a replegarse, aunque con orgullo intentó algún avance aislado sobre el final. Recuperó un poco la pelota, pero le faltó claridad para lastimar; las imprecisiones y la falta de ideas pesaron demasiado.
Morón tampoco encontró caminos para vulnerar a un rival que, pese a la desventaja, se mantuvo ordenado hasta el final. El cero en el marcador se transformó, entonces, en una buena noticia para los del Oeste, que celebraron el pase a semifinales junto a su gente.
El “Gallo” se suma así a Estudiantes de Río Cuarto, que eliminó a Gimnasia y Tiro, mientras que Atlanta se despide del torneo con la sensación de haber luchado hasta el límite, pero sin premio. El sueño del ascenso, una vez más, deberá esperar otro año.