Salta recibió a Luciano Benavides con una caravana épica bajo la lluvia
El relato del campeón

Luciano Benavides íntimo: "La lesión en Marruecos me ayudó a ganar el Dakar desde lo mental"

El "Faster" confesó que llegó con lo justo para correr en Arabia Saudita y que las complicaciones aparecieron una tras otra. No obstante, su actitud frente a la adversidad y su mentalidad fuerte lo llevaron a quedar en la historia del deporte salteño, argentino y mundial.

Fabio Ramayo
por Fabio Ramayo 21 Enero de 2026
21 Enero de 2026

La llegada de Luciano Benavides a Salta trajo consigo una lluvia persistente que, lejos de ahuyentar a los fanáticos salteños, avivó la pasión de los mismos, creando así un cuadro espectacular en la tarde del martes.

Junto a su hermano Kevin y su primer trofeo de campeón del Dakar 2026, el Faster disfrutó de la caravana que lo siguió hasta el microestadio Delmi. Allí, más personas aguardaban por el más chico de los Benavides, para festejar junto a él este gran hito en su carrera.

Tras las celebraciones, el Luciano contó un poco la historia de su coronación en Arabia Saudita. Pero señaló que este relato no inició en enero, sino meses atrás en Marruecos, cuando una lesión casi lo deja afuera de la cita dakariana.

El 13 de octubre, tras un accidente en el Rally marroquí, Luciano se rompió los ligamentos cruzados anteriores de la rodilla izquierda, comprometió sus meniscos y quedó con el hombro cruzado. Un mal diagnóstico a poco del inicio del Dakar, pero que, curiosamente, para él fue el inicio de su camino al campeonato.

Salta recibió a Luciano Benavides con una caravana épica bajo la lluvia
Salta recibió a Luciano Benavides con una caravana épica bajo la lluvia. (Foto Javier Corbalán)

“Para mí el Dakar empezó ese día, con la recuperación. Pero esa lesión Me ayudó a ganar desde lo mental. Me hizo enfocarme en mí, en lo que podía hacer”, relató Benavides a Gente de Salta, tras su llegada a la provincia. Desde ese momento, y luego de haber tomado la decisión de no pasar por el quirófano, todo fue resistencia y enfoque. 

Pero las dificultades solo parecían empezar, porque en la previa al inicio del Dakar, una caída durante la sesión de fotos encendió las alarmas, porque la rodilla se le llenó de líquido y sangre. “Me tuvieron que sacar como cuatro jeringas de sangre. Pensé que iba a perder la posibilidad de largar”, recordó.

Con este escenario, Luciano se paró en la línea de partida sin certezas. “Largué con la incertidumbre de no saber siquiera si iba a llegar al día de descanso. Fue una lucha de todos los días”, confesó. 

Vendajes diarios, dolor constante en la rodilla, fatiga en el hombro y un cuerpo lejos de su plenitud acompañaron cada etapa. Aun así, siguió adelante. Me enfoqué en andar lo más rápido que mi cuerpo podía y en aguantar el dolor.

La etapa más difícil

La carrera para el Faster fue un obstáculo tras otro. Uno de los momentos más duros llegó en la etapa 10, caracterizada por correrse íntegramente en la arena. "Ese día largué noveno y tenía toda la intención de descontar tiempo. Pero Me comí una duna de frente y estuve cuatro minutos y medio enterrado. Sentí que se me iban todas las chances del Dakar”, contó.

Pese a eso, Benavides siguió creyendo. Y esa convicción fue clave en el desenlace. La etapa 12, una de las más exigentes del Dakar, fue el punto de quiebre frente a Ricky Brabec. “Era la etapa más difícil del Dakar y había que jugarse todo si queríamos ganar”, explicó. Luciano largó cuarto e hizo una etapa increíble, hasta debió abrir pista en los últimos kilómetros, donde incluso se le cruzaron camellos en el camino.

Salta recibió a Luciano Benavides con una caravana épica bajo la lluvia
Salta recibió a Luciano Benavides con una caravana épica bajo la lluvia (Foto Javier Corbalán)

Al terminar esa jornada, el piloto estadounidense de Honda había quedado primero con una diferencia de más de tres minutos, que lo dejó dubitativo a Luciano pese a quedar segundo. “Cuando salí del enlace y me quedaban 200 kilómetros hasta el equipo, me largué a llorar. Pensaba: ‘hice todo bien y se me va’”. Sin embargo, volvió a ordenarse mentalmente. “Me dije que no podía quedarme ahí después de todo lo que peleé para llegar y para correr. Algo va a pasar, tengo que creer en mí hasta el final”.

La importancia del estado mental

Esa noche habló con su hermano Kevin Benavides, con su papá y con el equipo. También el Faster mencionó que siempre charló con su psicólogo entre etapa y etapa para no caer mentalmente. “Me acuerdo que en la etapa maratón, que no tenemos ningún tipo de asistencia, logré comunicarme con él por el teléfono satelital que tenemos y charlar al menos 20 minutos, fue muy importante para mi. Puedo decir que daba mi 100% y no miraba tanto los resultados”, explicó.

La última etapa fue pura tensión. Luciano largó convencido, decidido a dar su máximo. “Cuando iba avanzando y no veía a Ricky, pensaba que estaba muy difícil. En el kilómetro 98 de 104 que se corrían ese día dije ‘voy a terminar fuerte por mí, porque me merezco terminar con la frente en alto’”

En la llegada, el suspenso fue eterno y Luciano llegó pensando que se le había escapado. “Estaba solo, con los pilotos de Honda y los oficiales. Yo ya le había dicho a Brabec ‘felicidades’ porque pensé que había perdido por un segundo”, confesó. Pero cuando desde la organización llegó la confirmación, el Faster se quebró: “Me quedé llorando solo por un minuto”.

Salta recibió a Luciano Benavides con una caravana épica bajo la lluvia
Salta recibió a Luciano Benavides con una caravana épica bajo la lluvia (Foto Javier Corbalán)

En ese momento, a Benavides se le vinieron a la cabeza momentos de su carrera. Cada pista, cada moto, cada caída, cada triunfo y cada derrota. “Se me pasó toda mi vida arriba de la moto en un segundo. Este era mi noveno Dakar y nunca había estado en el podio. Ganarlo fue espectacular”

El Dakar era su sueño y lo cumplió a su manera, creyendo en él cuando todo parecía perdido. “Por cómo se dio la definición, creo que va a quedar en la historia, sobre todo por la enseñanza: creer en uno mismo por sobre todas las adversidades”.

El cuerpo pide pausa

Luciano manifestó que desde su llegada a Arabia, hubo muchas señales de que este título estaba al caer. Números, lugares que se repitieron cuando Kevin campeonó, el sueño con Messi, el número 9 en la primera KTM que tuvo, marcando que el noveno Dakar era el bueno. 

Incluso ahora, ya con el trofeo en manos y recepción en Salta, la asimilación todavía cuesta. Pero tras su regreso, Luciano apunta a poner el foco en su salud. 

El cuerpo pide una pausa, luego de días de máxima exigencia y así lo nota también Luciano. “Creo que tengo que ir sacando turno para quirófano porque tengo la rodilla destruida”, aseveró. Aunque su sed por ganar no se calmó tras el Dakar: “Me gustaría volver a ser campeón mundial. Pero ahora quiero disfrutar y después ver qué me permite el cuerpo”.

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