En General Mosconi siempre fue “la chica que corría rápido”, pero Melisa Martel nunca imaginó que aquellas carreritas en el barrio y la escuela la llevarían a conquistar medallas internacionales.
Este año, tras un regreso inesperado al atletismo máster, la salteña brilló en el Sudamericano de Chile, donde obtuvo dos medallas de plata en 100 y 200 metros, y una de bronce, en la posta 4x400.
La hazaña coronó una historia marcada por una extensa pausa, decisiones difíciles, distancias y una pasión que sobrevivió al paso de los años.
Todo empezó en la escuela, cuando su profesora Milagros Morales preguntó quién corría rápido para representarlos en los Intercolegiales. “Yo levanté la mano creyendo que yo podría serlo, porque siempre me medía con mis compañeros haciendo carreritas o con mis vecinos jugando a la pilladita, y les costaba pillarme”, contó Melisa, en contacto con Gente de Salta.

Ese gesto la llevó a Tartagal, donde ganó sus primeras carreras; luego a Salvador Mazza, después a Orán, siempre con victorias en las pruebas de 100, 300 e incluso 1.500 metros. El talento explotó sin planificación ni entrenamientos especializados y fue convocada para los Juegos Evita.
“En ese entonces no sabíamos entrenar, mis profesores no nos daban un entrenamiento de atletismo, era todo muy nuevo. Así que entrenábamos como podíamos en la cancha del complejo municipal de General Mosconi, la misma en la que entreno actualmente. Tampoco había mucho tiempo para prepararnos”, recordó.
Por suerte, Melisa se destacó en los Torneos Evita y fue allí donde el entrenador Carlos Visentini la vio correr y pidió sumarla al equipo provincial, dando comienzo a un nuevo capítulo.
Decisiones de vida
Ya dentro del seleccionado, Martel entrenó en la pista del Legado Güemes y también en la altura de Cachi, donde la prepararon para los 400 metros.
En 2008 y 2009 representó a Salta en los Juegos Trasandinos en Cusco, Perú, y luego en Iquique, Chile, consolidándose como una velocista destacada de la región.

Pero entonces llegó la vida adulta y con ella, las decisiones difíciles: “Después de Iquique dejé de competir porque comencé a estudiar el profesorado de educación física. Pero también por cuestiones económicas que me limitaban a poder continuar, ya que no recibía mucho apoyo del municipio, así que decidí dejar y enfocarme en la carrera”, explicó.
Y añadió: “Me costó un montón esa decisión, porque es algo que me apasiona. Pero quería recibirme en 4 años y lo pude lograr”.
En el tiempo que estuvo alejada del atletismo y Melisa se mantuvo activa jugando básquet o corriendo carreras de calle y trail. Ganaba, hacía podios, pero confiesa que “la sensación nunca fue la misma”.

En la actualidad, Martel trabaja en Gendarmería Nacional y retornó a Mosconi en 2021.
El regreso inesperado
En 2025, un folleto le cambió la vida por segunda vez: El club del Círculo de Atletas Veteranos de Salta (CAVES) organizaba un torneo regional y decidió inscribirse como atleta “libre”.
Ganó las dos pruebas que corrió y llamó la atención de un entrenador, de la Agrupación Salteña de Atletismo Máster (ASAM), quien le propuso sumarse al club.
En pocos meses compitió en un Nacional Máster y se consagró Subcampeona Argentina en 100 y 200 metros.
Ese resultado le valió el llamado más emocionante de su carrera: representar a la Argentina en el Sudamericano Máster de Chile.

Las tres medallas obtenidas en la cita internacional fue algo tan grato como sorprendente para la misma Melisa, que vivió con mucha intensidad esos días de competencia.
“Volver a la pista fue una mezcla de emociones. Me sentí feliz, cómoda, con esa adrenalina de darlo todo, aunque sea solo unos segundos”, aseguró.
Todo este proceso se dio en el lapso del mes de julio a noviembre, lo que deja claro que el talento de Martel se mantuvo intacto en los 16 años alejada del atletismo.

Entrenar a pulmón
Lejos de los centros de entrenamiento, Melisa se prepara en Mosconi, en una cancha de fútbol: No tiene pista, cronómetros profesionales ni mediciones oficiales.
“Mido con pasos los metros y marco con la botella de agua las distancias, de acuerdo a las pasadas que me tocan entrenar en el día. Me cronómetro sola las pasadas, lógicamente con margen de error”, explicó Martel.

La atleta de Mosconi, tras la experiencia en Chile, relató que no cuenta con ayuda de ningún sponsor o del municipio, pero que quiere seguir mejorando y competir.
“No llevo ninguna alimentación en especial, es mi objetivo mejorar en eso y estoy buscando ayuda de una nutricionista. Por el momento hago todo a pulmón, tratando de organizar de la mejor manera mis gastos, así puedo viajar y competir”, reveló.
Melisa tiene en vista participar de un campeonato Iberoamericano, a realizarse en Lima, en mayo de 2026, así que buscará llegar de la mejor manera, administrando sus gastos y dejando todo en orden en su trabajo diario para poder viajar sin inconvenientes.
