La cuenta regresiva para el debut de la Selección argentina en el Mundial 2026 tuvo una pausa especial este fin de semana. Lejos de los entrenamientos y la tensión propia de la competencia, el plantel albiceleste disfrutó de una noche diferente gracias a la visita de una de las figuras más emblemáticas de la música popular argentina: Carlos “La Mona” Jiménez.
El histórico cantante cordobés llegó al hotel donde se hospeda el seleccionado en Kansas City y fue protagonista de una velada que mezcló fútbol, música, emoción y momentos que rápidamente se viralizaron en las redes sociales.
El encuentro se produjo en el marco de una transmisión especial de AFA Estudio, el espacio de streaming que funciona dentro de la concentración argentina. Allí estuvieron presentes dirigentes, integrantes del programa Un Poco de Ruido y varios futbolistas del plantel que se sumaron a una celebración bien nacional en la previa del estreno mundialista.
La jornada ya venía cargada de color. Horas antes, el grupo había compartido un tradicional asado argentino pese a las fuertes tormentas y a una alerta de tornado que afectaba la zona. Pero la aparición de La Mona terminó transformando el día en una experiencia difícil de olvidar.
A sus 75 años, el máximo referente del cuarteto pudo concretar uno de los deseos que había expresado públicamente: conocer personalmente a Lionel Messi. El capitán argentino lo recibió con una sonrisa y compartió varios momentos junto al artista durante la transmisión.
La emoción también quedó reflejada posteriormente en las redes sociales del cantante, quien agradeció a la Selección, a la AFA y a todos los presentes por la experiencia vivida.
Durante la emisión, La Mona interpretó algunos de sus grandes éxitos acompañado por los integrantes de Un Poco de Ruido y recibió la visita de varios jugadores nacidos en Córdoba.
Julián Álvarez y Nahuel Molina fueron de los primeros en acercarse. Ambos compartieron abrazos, charlas y fotografías con el cantante, aunque el delantero del Atlético de Madrid protagonizó uno de los momentos más emotivos de la noche.
Álvarez le entregó una camiseta oficial de la Selección argentina especialmente dedicada. Frente a las cámaras escribió un mensaje de puño y letra para el artista: “Para la Mona, con cariño. Gracias por tanto”.
Más tarde también participó Lisandro Martínez, mientras que otros integrantes del plantel siguieron el encuentro desde distintos sectores del hotel. Entre ellos estuvieron Exequiel Palacios, Valentín Barco, José Manuel López, Agustín Giay y varios de los jóvenes convocados para la Copa del Mundo.
La visita generó una enorme repercusión entre los futbolistas. Nicolás Otamendi incluso compartió imágenes del encuentro en sus redes sociales y le dedicó unas palabras de reconocimiento al ídolo cordobés.
Sin embargo, el momento que más repercusión tuvo fue protagonizado por Messi. Mientras La Mona interpretaba uno de los clásicos más populares del cuarteto, el capitán argentino se mostró completamente distendido, cantando y acompañando la música con una camiseta albiceleste que agitaba en el aire.
Las imágenes del rosarino entonando “¿Quién se ha tomado todo el vino?” se multiplicaron rápidamente en redes sociales y despertaron miles de comentarios por la espontaneidad y alegría con la que vivió el momento.
La celebración continuó con una versión especialmente adaptada de “Soy un muchacho de barrio”, tema que La Mona transformó en un mensaje de apoyo para el seleccionado que buscará defender el título obtenido en Qatar 2022.
Antes de despedirse, el cantante dejó una frase que despertó la ovación de los presentes y alimentó la ilusión de los hinchas argentinos.
“Estos muchachos son campeones del mundo y van a volver a ser campeones”, aseguró.
La noche concluyó con un show privado en la sala de juegos del hotel, donde ya participó la totalidad del plantel. Entre canciones, aplausos y un clima de absoluta distensión, la Selección cerró una jornada que combinó música, identidad y optimismo antes de salir a escena en el Mundial.
Por unas horas, la pelota quedó a un costado y el cuarteto se adueñó de la concentración argentina.