Lionel Messi volvió a brillar con luz propia y condujo al Inter Miami a una victoria aplastante por 4-0 ante Nashville, resultado que le dio al equipo su histórica clasificación a las semifinales de la Conferencia Este de la MLS.
En el Chase Stadium, el capitán argentino fue el alma, el cerebro y el ejecutor de una noche soñada. Con dos goles de su sello —precisión quirúrgica, lectura perfecta y una facilidad para definir que parece de otro planeta—, Messi abrió el camino hacia un triunfo que quedará grabado en la corta historia del club.
El primer tanto llegó tras una jugada colectiva que él mismo inició con un pase entre líneas y culminó con un remate cruzado imposible para el arquero. El segundo, una muestra de su instinto letal: control orientado, amague y definición sutil para el 2-0. Cada toque suyo levantó al público, cada intervención llevó peligro.
El argentino Tadeo Allende también dijo presente en el marcador, completando una noche perfecta para el equipo de Javier Mascherano, que se tomó revancha de la eliminación sufrida la temporada pasada ante Atlanta United.
Ahora, tras la fecha FIFA, Las Garzas enfrentarán a Cincinnati en las semifinales, con desventaja de localía, pero con un Messi encendido que sigue demostrando que, incluso lejos de Europa, su fútbol sigue siendo sinónimo de magia y liderazgo.