Llegó el momento que todos esperaban. La Selección argentina se jugará este miércoles el pasaje a la final del Mundial 2026 cuando enfrente a Inglaterra, un rival de peso que representa el desafío más complejo para el equipo de Lionel Scaloni desde el inicio del certamen.
Hasta aquí, el recorrido de la Albiceleste fue favorable en cuanto al nivel de los adversarios. En la fase de grupos superó con autoridad a Argelia, Austria y Jordania para avanzar con puntaje ideal, mientras que en las rondas eliminatorias sufrió bastante más de lo esperado, aunque logró dejar en el camino a Cabo Verde, Egipto y Suiza.
Ahora la historia será diferente. Del otro lado aparecerá una Inglaterra consolidada, protagonista habitual de las últimas Copas del Mundo y con un plantel plagado de futbolistas de élite. Entre sus principales cartas sobresalen Jude Bellingham y Harry Kane, dos jugadores capaces de desequilibrar cualquier partido.
Resiliencia a prueba de todo
La principal virtud del conjunto argentino sigue siendo su fortaleza mental. El ciclo encabezado por Scaloni construyó una identidad competitiva que quedó respaldada con los títulos de la Copa América 2021 y 2024, la Finalissima 2022 y el Mundial de Qatar 2022.
Esa personalidad volvió a quedar reflejada en los octavos de final frente a Egipto, cuando el equipo reaccionó tras estar dos goles abajo y consiguió revertir el resultado en apenas unos minutos para seguir con vida en el torneo.
A ese espíritu ganador se suma el factor diferencial de Lionel Messi. A sus 39 años, el capitán continúa siendo el jugador más determinante del campeonato: acumula ocho goles y dos asistencias, liderando futbolísticamente a un equipo que vuelve a apoyarse en su talento en los momentos decisivos.
Las alertas que preocupan
Más allá de la clasificación a las semifinales, Argentina dejó varias señales de alerta durante las últimas presentaciones. El equipo mostró una vulnerabilidad defensiva poco habitual frente a rivales que, en la previa, parecían de menor jerarquía.
Cabo Verde logró llevar el encuentro al tiempo suplementario, Egipto estuvo muy cerca de eliminar a la "Scaloneta" y Suiza la complicó durante gran parte del partido hasta la expulsión de Breel Embolo, que terminó modificando el desarrollo del encuentro.
El funcionamiento colectivo también deja interrogantes. Si bien la dupla de zagueros mantiene un buen rendimiento individual, el seleccionado recibió seis goles en sus cuatro compromisos más recientes. En el mediocampo, Leandro Paredes aparece como el futbolista más regular, mientras que Enzo Fernández, Alexis Mac Allister y Rodrigo De Paul todavía están lejos del nivel que mostraron en la conquista de Qatar.
En ataque, la dependencia de Messi fue una constante durante buena parte del Mundial, aunque los goles de Lautaro Martínez y Julián Álvarez frente a Suiza renovaron la ilusión de contar con más variantes ofensivas para un partido de semejante exigencia.
Otro aspecto que inquieta al cuerpo técnico es la dificultad para sostener ventajas. Cada vez que Argentina intentó replegarse para cuidar un resultado terminó sufriendo más de la cuenta, una situación que ya se repitió frente a Cabo Verde y Suiza. Ante un rival del calibre de Inglaterra, repetir esos errores podría costarle muy caro y dejarlo a un paso del sueño de defender el título mundial.
Con información de la agencia NA