La crisis futbolística de River Plate sumó un nuevo y preocupante capítulo. Tras la reciente y dolorosa eliminación de la Copa Argentina a manos de Aldosivi, el conjunto "millonario" tropezó en su debut en el Torneo Clausura al caer por 1 a 0 frente a Barracas Central. El resultado adverso desató la furia de los más de 85.000 hinchas presentes en el Monumental, quienes pasaron de la expectativa inicial a una reprobación total hacia el plantel.
De los aplausos a las figuras al debut de Otamendi
En los minutos previos al pitazo inicial, el ambiente en Núñez se mantuvo bajo una tensa calma. La pantalla gigante anunció la formación titular y el público respondió con muestras de apoyo distribuidas de la siguiente manera:
La gran ovación: Se la llevó el defensor Nicolás Otamendi, quien cumplió el sueño de tener su debut oficial con la camiseta de la banda roja.
Fuerte respaldo: Figuras de renombre como Gonzalo Montiel, Marcos Acuña, Ángel Correa y Lucas Beltrán recibieron el cariño unánime de las tribunas.
Reconocimiento y timidez: Jugadores como Rafael Borré, Facundo Colidio, Fausto Vera, Lucas Silva, Lautaro Pereyra y Tomás Galván fueron aplaudidos. En contrapartida, las menciones a Lautaro Rivero, Mauro Arambarri y el debutante Giovanni González pasaron casi desapercibidas.
Ausencia técnica: Debido a una suspensión, el nombre del entrenador Eduardo Coudet no figuró en la presentación de la voz del estadio, confirmándose que Ariel Broggi estaría a cargo del banco de suplentes de forma interina.
El gol del "Toro" Morales y el quiebre del partido
El desarrollo del juego dinamitó rápidamente la paciencia de la gente. El rendimiento colectivo de River fue de mayor a menor, y la estocada final llegó por intermedio de Gonzalo Morales, quien convirtió el único gol de la noche para Barracas Central.
A partir de allí, los murmullos se transformaron en un clamor generalizado. Desde los cuatro costados del Monumental bajó el histórico "Movete, River, movete..." acompañado por el reclamo de "Ponga más huevo...", evidenciando el descontento absoluto con la actitud del equipo.
Fin de ciclo para la paciencia en Núñez
El pitazo final del árbitro Nazareno Arasa dictaminó el cierre del partido y el estallido del estadio. Una ensordecedora lluvia de silbidos y abucheos despidió a los futbolistas camino a los vestuarios. Con este nuevo traspié, el ciclo llega golpeado y rodeado de severos cuestionamientos de cara a su próximo compromiso, donde River deberá visitar a Gimnasia y Esgrima La Plata con la obligación de calmar las aguas.