La histórica clasificación de Paraguay a los octavos de final del Mundial 2026 no solo quedó grabada en la memoria de los paraguayos. También la vivió muy de cerca un salteño que vive en Asunción y que compartió con Gente de Salta el clima de euforia que invadió al país tras el batacazo frente a Alemania.
Luciano Risso estudia Teología en el campus IBA, en la capital paraguaya. Allí vive junto a su esposa Evelyn —entrerriana, egresada de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nacional de Salta— y su hija Luna, nacida en tierras guaraníes.
Desde la Facultad de Teología, Luciano mostró cómo los estudiantes siguieron una definición que mantuvo al país con el corazón en la mano hasta los penales.
"La clasificación de Paraguay a los octavos de final se vivió de una manera impresionante. En todo el país se siente una alegría enorme: las calles están llenas de festejos, los fuegos artificiales iluminan la noche y el ambiente parece de una celebración de Navidad. La gente está realmente feliz por este logro", contó Luciano en exclusiva.
El salteño explicó que la emoción fue todavía mayor porque Paraguay venía de atravesar una fase de grupos muy exigente y tuvo que recuperarse después de un comienzo complicado, que arrancó con goleada en contra ante Estados Unidos.
"Después de una fase de grupos muy complicada, Paraguay tuvo que levantarse tras un comienzo difícil frente al seleccionado local de Estados Unidos. Sin embargo, el equipo logró recuperarse y demostrar carácter en un partido que terminó siendo una verdadera batalla".
Según relató, la tensión se sintió en cada rincón de Asunción durante todo el encuentro. “Fue un encuentro de mucho sufrimiento para los paraguayos. Los nervios estuvieron presentes durante los 90 minutos, la prórroga y finalmente la definición por penales, donde la emoción llegó al límite. Todo el país vivió cada momento con una enorme tensión, pero también con mucha esperanza”, relató.
Luciano también destacó que, antes del partido, la mayoría veía a Alemania como clara favorita.
"Antes del partido, para muchas personas neutrales que no tenían relación con ninguno de los dos equipos, Alemania aparecía como el favorito. La historia pesaba: cuatro Copas del Mundo, jugadores de gran trayectoria y salarios muy superiores. Por eso, que Paraguay haya conseguido avanzar después de todo lo vivido tiene un valor enorme y se siente como una victoria muy especial".

La magnitud de los festejos sorprendió incluso a quienes llevan años viviendo en el país.
"La felicidad en Paraguay es tan grande que incluso se está evaluando si mañana podría declararse feriado. Mientras tanto, los festejos continúan y los fuegos artificiales siguen acompañando una noche que seguramente quedará en la memoria de muchos".
Y mientras Asunción sigue celebrando, la ilusión ya apunta al próximo desafío. "Ahora la ilusión crece. Paraguay ya piensa en el próximo desafío y espera a Francia en la siguiente ronda con mucha confianza. La gente paraguaya, conocida por su humildad, tranquilidad y enorme pasión por el fútbol, está disfrutando este momento como una verdadera fiesta nacional".
Para Luciano, que salió de Salta y hoy comparte su vida entre estudios, familia y fútbol en Paraguay, la sensación es clara: el país entero vive una noche histórica.
"Al igual que en Argentina, el fútbol se vive con mucha intensidad, y hoy Paraguay está celebrando una clasificación que llena de orgullo a todo un país. Todo indica que será una noche larga de festejos".
Y así fue. Desde el campus IBA hasta las calles de Asunción, Paraguay celebró una victoria que pocos imaginaban y que ya ocupa un lugar especial en la historia de su fútbol.