Con apenas 27 años, Èric Montes tomó una decisión poco habitual en el fútbol profesional: poner fin a su carrera como jugador. Lejos de tratarse de un impulso repentino, la determinación fue el resultado de un proceso largo y profundo, marcado por el desgaste emocional que arrastraba desde hacía tiempo. Según explicó, llevaba cuatro años conviviendo con una sensación de sufrimiento que comenzó tras su salida del Albacete.
El mediocampista, que hasta ahora formaba parte del Algeciras en la Primera RFEF, comunicó su retiro el viernes por la noche luego del empate ante el Villarreal B. En una conferencia sincera y serena, reconoció que, pese a su juventud, la exigencia del fútbol profesional le generaba más dolor que satisfacción, motivo por el cual decidió regresar a su ciudad natal para iniciar una nueva etapa.
“Durante años no lo dejé porque me preguntaba qué sería de mí si abandonaba. Hasta que mi cabeza hizo un clic”, confesó Montes. En ese recorrido, recordó su grave lesión de rodilla como uno de los momentos más duros en lo físico, pero paradójicamente liberador en lo mental. “Cuando me despertaba no tenía que ponerme una careta para ir a entrenar”, expresó, dejando al descubierto el peso emocional que cargaba.
El ahora exfutbolista profundizó en esa sensación de desgaste, admitiendo que muchas veces aparentaba fortaleza cuando en realidad se trataba de una forma de protección. “Iba al gimnasio para no estar en casa”, explicó. Hoy, en cambio, asegura sentirse en paz con la decisión: volverá a Manresa, su lugar de origen, con la intención de reconstruir su vida desde cero. “El año que viene cumpliré 28 y quiero afrontar lo que venga con decisión”, afirmó.
Montes también reconoció que su elección sorprendió a muchos, en un deporte que suele estar asociado a la ilusión y la pasión. “Juego al fútbol desde los cuatro años y me dio cosas muy bonitas, pero no quiero sufrir más”, sostuvo. Su deseo, dijo, es volver a disfrutar del juego desde un lugar más genuino, lejos de la presión constante. “Me gusta el fútbol, pero quiero jugarlo con ilusión, como un niño”, explicó.
En sus palabras no hubo reproches hacia el Algeciras, club al que agradeció especialmente el acompañamiento recibido. Recordó que la institución confió en él incluso cuando atravesaba una grave lesión, un gesto que valoró como poco frecuente en el fútbol profesional. “La vida sigue. Estoy feliz, siento que me quité un gran peso de encima. Me estoy formando para lo que venga y quiero ser feliz”, concluyó.
Montes inició su camino futbolístico en el Centre d’Esports Manresa y luego pasó por el Gimnàstic de Tarragona, club del que siempre se declaró hincha. Su crecimiento lo llevó a las divisiones formativas del Barcelona, donde alcanzó uno de los puntos más altos de su carrera en 2017, cuando fue capitán del juvenil que llegó a la Final Four de la Youth League bajo la conducción de Gabri.
Aquel recorrido se detuvo en semifinales, con la derrota ante el Red Bull Salzburg, en un plantel que contaba con nombres que luego se consolidaron en la elite, como Marc Cucurella, Óscar Mingueza y Abel Ruiz. Pese a su protagonismo en juveniles, Montes no logró dar el salto al primer equipo azulgrana.
Su carrera continuó con un paso por el Peralada, cedido por el Girona —club con el que debutó en la Copa del Rey—, y luego por la Cultural Leonesa y el Albacete, que lo cedió al Nàstic de Tarragona. En 2023 llegó al Algeciras, donde transitaba su tercera temporada.
En febrero de este año fue operado por una rotura de ligamentos en la rodilla derecha, la última de varias lesiones que terminaron influyendo de manera decisiva en su retiro. Aunque ya había vuelto a ser convocado tras la recuperación, todavía no había podido volver a sumar minutos en el campo de juego.