Los partidos decisivos de la Selección argentina no solo aceleran el pulso de los hinchas por la emoción. También desencadenan una serie de reacciones fisiológicas que impactan directamente sobre el sistema cardiovascular, aunque de una manera muy distinta a la que producen el ejercicio físico o una situación de peligro real.
Así lo explicó el cardiólogo Martín Lombardero (M.N. 79.096), miembro titular de la Sociedad Argentina de Cardiología y autor del libro El corazón es consciente, quien aseguró que el organismo responde de forma diferente según el origen del estrés.
"Ver un Mundial estresa al corazón de forma distinta", resumió el especialista.
Tres tipos de estrés, tres respuestas diferentes
Lombardero señaló que tanto un partido de fútbol, una amenaza concreta o una actividad física intensa generan un aumento de la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la liberación de hormonas como la adrenalina y el cortisol. Sin embargo, las similitudes terminan allí.
Según explicó, el estrés provocado por un peligro real fue diseñado por la evolución para favorecer la supervivencia. En ese contexto, el organismo libera enormes cantidades de adrenalina y desvía la circulación hacia el cerebro y los músculos para reaccionar rápidamente. Se trata de una respuesta muy intensa, aunque generalmente breve.
En el caso del ejercicio ocurre algo distinto. Aunque también aumentan las hormonas del estrés y la actividad cardiovascular, predominan mecanismos beneficiosos como la vasodilatación y la liberación de óxido nítrico, que mejoran el flujo sanguíneo y permiten que el cuerpo recupere el equilibrio en pocos minutos.
El estrés que vive un hincha durante un Mundial, en cambio, representa un fenómeno completamente diferente.
Una montaña rusa emocional... sin moverse del sillón
Durante un partido trascendental, el cerebro alterna rápidamente emociones como miedo, esperanza, euforia, frustración, bronca y alivio. Esa sucesión de estados mantiene activado al organismo durante varias horas.
El especialista explicó que el cerebro interpreta el encuentro como si se tratara de una amenaza, pero con una diferencia fundamental: el cuerpo se prepara para correr, pelear o escapar, aunque permanece completamente inmóvil frente al televisor o en la tribuna.
Esa falta de descarga física hace que la presión arterial y la frecuencia cardíaca puedan mantenerse elevadas mucho tiempo después del final del partido.
Incluso mencionó investigaciones realizadas durante una Eurocopa que detectaron que pacientes con enfermedades cardíacas conservaron valores elevados de presión arterial durante varias horas tras los encuentros.
Por ese motivo, recomendó evitar realizar actividad física intensa inmediatamente después de un partido de alta tensión, ya que el organismo todavía necesita recuperarse del esfuerzo emocional.
¿Cuál de los tres escenarios representa el mayor riesgo?
De acuerdo con Lombardero, la situación más peligrosa sigue siendo enfrentar un peligro real en personas que ya padecen una enfermedad coronaria.
El ejercicio físico, por el contrario, es el escenario más favorable para la salud cardiovascular, ya que disminuye notablemente el riesgo de infarto y muerte súbita.
El estrés generado por el fútbol ocupa un lugar intermedio. Como ejemplo, recordó que durante el Mundial de Alemania 2006 se registró un incremento de 2,6 veces en los eventos cardiovasculares agudos respecto de períodos sin competencia mundialista, especialmente entre hombres con antecedentes cardíacos.
Sin embargo, también destacó un aspecto positivo: compartir los partidos con familiares o amigos favorece la liberación de oxitocina, fortalece los vínculos sociales y ayuda a amortiguar parte del impacto emocional.
Diez consejos para cuidar el corazón durante el Mundial
Para quienes presentan antecedentes cardiovasculares o factores de riesgo, el especialista recomendó:
- Posponer el ejercicio intenso para varias horas después del partido o directamente para el día siguiente.
- Tener presente que el organismo demora en volver a un estado de relajación tras un encuentro cargado de emociones.
- Realizar una caminata suave antes del inicio del partido.
- Salir a caminar de manera relajada una vez terminado el encuentro.
- Elegir una comida liviana y evitar las picadas con exceso de sal.
- No interrumpir la medicación habitual.
- Evitar el consumo de alcohol antes y después del partido.
- No fumar, especialmente durante la jornada del encuentro.
- Practicar ejercicios de respiración consciente antes y después del partido.
- Disfrutar el fútbol en familia o con amigos sin dejar que la pasión llegue a un nivel que comprometa la salud.
El mensaje final del cardiólogo es claro: vivir un Mundial con intensidad forma parte de la pasión futbolera, pero también es importante escuchar al cuerpo y tomar recaudos, sobre todo si existen antecedentes cardíacos. Un partido puede acelerar las pulsaciones, aunque cuidar el corazón siempre debe seguir siendo la prioridad.
Fuente: Agencia NA