El presidente de Boca, Juan Román Riquelme, volvió a emocionar al mundo “xeneize” con una declaración que resume su vínculo con el club: “Boca es mi vida. Boca puede vivir sin mí, pero yo no puedo vivir sin Boca”. En medio de un presente deportivo prometedor bajo la conducción de Claudio Úbeda, el club suma cuatro triunfos consecutivos —incluido el Superclásico ante River—, ya aseguró su lugar en la fase de grupos de la próxima Copa Libertadores y lidera la Zona A rumbo a los playoffs del Torneo Clausura.
En una entrevista reciente, Riquelme explicó por qué decidió despedirse del fútbol en Argentinos Juniors en 2014 y no en Boca, como había imaginado: “Me fui a Argentinos porque estaba en la B y sabía que no me iba a tocar enfrentar a Boca. Cuando ascendimos, decidí retirarme para no volver a la Bombonera con otra camiseta”, confesó.
El ídolo también se refirió a su salida hacia el Barcelona en 2002, una etapa que definió como “linda y extraña”. Contó que su pase se había acordado un año antes y que su deseo siempre fue continuar en Boca. Sin embargo, el secuestro de su hermano terminó forzando su partida: “Me dijeron ‘esta vez te lo devolvemos pero te tenés que ir’. Así fue. Van Gaal me dijo ‘yo no te pedí’ y le agradecí la sinceridad”. Años después, valoró la experiencia europea, aunque reconoció que su corazón siempre estuvo en la Ribera.
Riquelme, triple campeón de América con Boca, compartió su mirada sobre la Copa Libertadores, un torneo que marcó su carrera: “En un momento parecía normal jugar finales. No se dieron algunas, pero los que ganen la próxima no serán olvidados”. Entre todas, destacó la edición 2007 como la más especial: por el nivel del equipo, por la cantidad de goles y porque, con más madurez, pudo disfrutarla plenamente. Recordó también su reacción tras ganar la Intercontinental 2000 ante el Real Madrid: “Llamé a mis amigos para preguntarles si estaban contentos. Recién ahí caí en lo que habíamos logrado”.
Sobre los Superclásicos, eligió como favorito el del célebre caño a Mario Yepes: “Fue maravilloso. Quería que me pegara para hacer tiempo y me siguió hasta allá. El clásico es distinto a todo. Jugué Barcelona–Madrid y no se compara”. Confesó que vivía la previa con intensidad, imaginando jugadas durante toda la semana, y remarcó lo que significa para el hincha: “No se puede perder porque no nos pueden cargar”.
Riquelme también volvió a destacar la magia de la Bombonera: “Es la única cancha del mundo que se mueve. Vos te quedás quieto y se mueve”. Y cerró con una frase que define la importancia del duelo más apasionante del país: “Vos ganás el Superclásico y lo único que tenés que pagar es la nafta. Después te regalan todo. Le alegrás la vida a la gente”.