Albert Tejerina, de Salta al Desierto de Sahara
Un ingeniero en esfuerzo extremo y en un contexto hostil

Salteño al Sahara: Albert Tejerina desafía la Marathon Des Sables en Marruecos

Se prepara para correr 270 kilómetros en el desierto del Sahara, enfrentando temperaturas extremas y autosuficiencia total en una de las carreras de ultradistancia más duras del mundo.

Paola Soldano
por Paola Soldano 27 Marzo de 2026
27 Marzo de 2026

Albert Tejerina es un ingeniero en sistemas salteño, de 45 años recién cumplidos, apasionado por el deporte desde niño y que hace 12 años decidió incursionar en el trail running, la práctica de correr a pie en entornos naturales, como montañas, senderos, bosques o ríos.

Después de varios desafíos concretados durante estos años, decidió enfocarse en un nuevo objetivo, quizás el más difícil: el sueño de correr la edición número 40 de la Marathon Des Sables, una de las carreras de ultra distancia más exigentes del mundo, celebrada anualmente desde 1986, en el desierto del Sahara, en el sur de Marruecos.

En un escenario que no podría ser más extremo, Albert deberá recorrer unos 270 kilómetros en seis etapas, durante siete días, en condiciones que pondrán a prueba no solamente su cuerpo y su preparación física, sino fundamentalmente su mente.

Allí no contará con asistencia externa. Tampoco con comodidades. Será una semana de exigencia, en la que comprobará hasta donde es capaz de llegar con sus límites.

Albert Tejerina, de Salta al Desierto de Sahara
Albert Tejerina, de Salta al Desierto de Sahara

“Vengo fortalecido, física y mentalmente”, dijo Albert a Gente de Salta, en una frase que no es al pasar, porque hace seis meses que entrena sin descanso, sin un solo día libre.

Durante la Maratón de las Arenas, como se traduce su nombre, cada corredor deberá cargar su propia supervivencia: comida, abrigo, elementos de higiene, botiquín y hasta el equipo para cocinar, ya que la organización solo les entregará agua y una carpa compartida al final de cada jornada.

En Salta, su preparación fue tan intensa como creativa. Como él mismo contó, corrió en calles, cerros, hizo gimnasio, bicicleta y siguió al pie de la letra el plan de su entrenador, Guillermo Morea, de La Plata.

Albert Tejerina, de Salta al Desierto de Sahara
Albert Tejerina, de Salta al Desierto de Sahara

Pero eso no alcanzaba: tenía que simular el Sahara desde el norte argentino, para lo que viajó “esporádicamente a Cafayate”, donde intentó reproducir los escenarios con los que se encontrará en África, y entrenó en doble turno, en puntos como Los Médanos o La Yesera, “buscando un terreno similar”, con camperas y polar en pleno verano, para acostumbrar el cuerpo al calor extremo. 

"Entrené mucho acá, siguiendo el plan de mi entrenador, que es Guillermo Morea, de La Plata", reveló, tras lo que agregó que tuvo que "hacer cosas muy específicas para la carrera, para irme adaptando".

Además, debió entrenar con peso, "porque es una carrera de autosuficiencia, en la cual la organización solo nos da agua y el techo del campamento donde dormimos, así que desde el día uno llevamos en nuestra mochila la comida, la ropa, el equipamiento, el botiquín, elementos de higiene y todo lo que necesitemos usar durante siete días".

Albert Tejerina, de Salta al Desierto de Sahara
Albert Tejerina, de Salta al Desierto de Sahara

El Sahara no da tregua, con temperaturas que pueden alcanzar los 45 grados durante el día y desplomarse a cero por la noche, con una amplitud térmica brutal, y el cuerpo debe resistirlo todo: el calor, el frío, la deshidratación, el cansancio.

Albert explicó que “normalmente, cada día corrés entre 30 y 40 kilómetros, salvo un día de etapa larga, que suele ser el cuarto pero a eso te lo confirman el día antes”, y abundó: "Este año, con motivo de la celebración de los 40 años de esta carrera, esa etapa, que suele ser de 80 kilómetros, va a ser de 100 kilómetros, y por eso pasa de los 250 kilómetros que históricamente tiene la carrera, a 270 kilómetros".

Luego, indicó que el inicio de la competencia está programado para el 5 de abril, pero dos días antes "ya nos llevarán al campo base del desierto", donde tendrán "un control médico y de equipamiento", para luego correr durante seis días, entre el 5 y el 11, en un  recorrido que "es cien por ciento desierto, sin una gota de civilización".

Albert Tejerina, de Salta al Desierto de Sahara
Albert Tejerina, de Salta al Desierto de Sahara

Para el 11 de abril está previsto “el regreso a la civilización”, y el 12 habrá “una fiesta de cierre, con la entrega de premios”, comentó.

Albert sabe lo que es correr en escenarios exigentes, ya que en estos 12 años participó en competencias internacionales como la Ultra Trail de Mont Blanc, en Francia, Italia y Suiza; la Ultra Pirineu, en España; Zegama Aizkorri, en el País Vasco; Indomit Costa Esmeralda, en Porto Belo, Itapema y Bombinhas, en Brasil; el Vulcania Ultra Trail, en Samaipata, Bolivia; y el Paso Austral, que es el cruce de Bariloche a Chile, por el Paso de los Vuriloches, entre otros desafíos que incluyen competencias en Córdoba y la Patagonia, donde "son muy fuertes las carreras de Trail Running en Argentina".

También participó de múltiples desafíos en Salta y Jujuy.

Sin embargo, reconoce que esto es distinto: “Esta no es una carrera más”.

"Una diferencia gigante de cualquier aventura en la cual estuve metido en este deporte, es correr con peso", reflexionó, y calculó que estará largando "con una mochila cercana a los diez kilos, con lo cual la experiencia será totalmente distinta, en la que cada día vamos a llegar a un campamento en el que uno se tenga que cocinar. Llevo comida deshidratada en mi mochila para almorzar y cenar, la cocinita, con lo cual tengo que hacer fuego y prepararla".

Así que en este reto, cada detalle cuenta. Desde las polainas cosidas especialmente a las zapatillas para evitar que la arena lastime los pies, hasta la comida deshidratada que deberá cocinar en medio del desierto. Desde la hidratación precisa hasta la navegación, guiándose por marcas o un roadbook que le indicarán el camino.

"El tema de la arena es super complicado, por eso corremos con unas polainas que van adheridas con un velcro a las zapatillas, que ya las hice coser especialmente con un zapatero", señaló, a la vez que destacó la importancia de "los cuidados que tendremos que tener con el sol, por lo increíble que es el reflejo de la arena y cómo te quema".

Por otro lado, Albert ruega que "no haya una tormenta de arena, porque eso te cambia toda la experiencia y la hace mucho más difícil", hasta el punto de transformar una etapa en una pesadilla.

Asimismo, resaltó que "el día uno nos dan un dispositivo GPS para el seguimiento, por cualquier cosa, así que así estamos un poco más controlados y seguros, a diferencia de las primeras ediciones, en las que algunos locos se perdieron, aunque todos con final feliz, por suerte".
 

Albert Tejerina, de Salta al desierto de Sahara
Albert Tejerina, de Salta al desierto de Sahara


Para el salteño, la "complejidad de la autosuficiencia" es mucho más que un desafío en esta dura carrera, de la que año a año participan más de mil corredores de todo el mundo, que se someten a condiciones extenuantes.

Además, comentó que los competidores estarán "en carpas de ocho personas", en las que "en general te ubican con gente que habla tu mismo idioma, así que calculo que me van a tocar otros latinoamericanos o españoles, con lo que creo que también va a ser una experiencia enriquecedora la de conocer otra gente y vincularme con quienes tienen una pasión similar".

Otra cuestión fundamental es la cabeza, porque cuando el cuerpo se agota, cuando el calor abruma y la noche cae helada, lo único que empuja es la voluntad. Y Albert parece tenerla de sobra: "Es una carrera que miro desde que empecé a correr”, sostuvo, y apuntó que durante años la siguió por internet, soñando con estar ahí.

Hoy, ese sueño está a días de volverse realidad y si todas las instancias previas no fueron fáciles, tampoco lo será desde que se embarque en esa experiencia.

Mencionó que cuenta con el apoyo de algunas marcas y sponsors —como Reaktor, Innova Salud, Cumbres, Outdoor y Óptica Pascal—, que colaboran con “algunos de elementos” que necesita para la travesía, pero aclaró que la mayor parte del esfuerzo económico fue propio, principalmente el costo de la inscripción, el viaje y la preparación, todo en nombre de un objetivo que no admite medias tintas.

Por estos días previos al viaje, Albert ya ultima los detalles. Sabe que se convertirá en el primer salteño en participar de la Marathon des Sables y en uno de los pocos argentinos en sus 40 años de existencia.

Su meta está allá, en el Sahara, entre terrenos pesados de arena y piedra, y vientos agresivos. Ahora solo queda materializar eso para lo que tanto tiempo trabajó y se mentalizó. Será el momento de resistir, llegar y demostrar que, a veces, los sueños más extremos son los que mejor definen de qué estamos hechos.

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