Lo que debía ser una noche inolvidable para Tigre terminó convirtiéndose en un escándalo que trascendió ampliamente lo futbolístico. El conjunto argentino goleó 3-0 a Nacional en el Gran Parque Central por la ida de los playoffs de la Copa Sudamericana, respondió en la cancha a las cargadas recibidas por la reciente derrota de la Selección Argentina en la final del Mundial 2026 y, tras el partido, sus hinchas fueron víctimas de un brutal ataque a balazos cuando abandonaban el estadio.
En la previa del encuentro, el club uruguayo utilizó los parlantes del estadio para reproducir la canción “Superestrella” con la que festejaron los españoles haber ganado el Mundial. Sin embargo, Tigre respondió con autoridad dentro del campo de juego al imponerse por 3 a 0, con goles de Jalil Elías, Ignacio Russo y Elías Cabrera, el equipo de Diego Dabove se llevó un contundente triunfo que lo dejó muy cerca de los octavos de final.
Consumada la goleada, los futbolistas del "Matador" celebraron junto a los hinchas visitantes con una bandera que rezaba "Las Malvinas son argentinas", replicando el gesto que había realizado la Selección nacional tras eliminar a Inglaterra en las semifinales del Mundial. La tribuna acompañó el momento con el clásico cántico "El que no salta es un inglés", en una celebración cargada de simbolismo.
Pero la fiesta duró muy poco, ya que cuando la caravana de micros emprendía el regreso hacia Colonia para volver a la Argentina, dos hombres que circulaban en motocicleta interceptaron a los vehículos sobre Ruta 1 y Camino Cibils y comenzaron a disparar. El primer colectivo recibió cerca de diez impactos de bala que destrozaron sus ventanillas y sembraron el pánico entre los pasajeros.
Como consecuencia del ataque, al menos un simpatizante sufrió una herida de bala y debió ser trasladado al Hospital del Cerro, donde quedó internado fuera de peligro. Además, varios hinchas fueron atendidos por cortes y lesiones provocadas por la rotura de los vidrios. Las imágenes del interior de los micros, con manchas de sangre e impactos de proyectiles, rápidamente se viralizaron y generaron una fuerte conmoción.
Los propios pasajeros denunciaron que la custodia policial dejó de acompañar a la caravana al salir del estadio, situación que, según sostienen, facilitó la emboscada. De acuerdo con las primeras investigaciones de la Policía uruguaya, los agresores serían integrantes de la barra brava de Nacional que aguardaron el paso de los simpatizantes argentinos para atacarlos antes de darse a la fuga.
Mientras Tigre quedó a un paso de sellar la clasificación a los octavos de final, donde espera Montevideo City Torque, el gravísimo episodio volvió a poner bajo la lupa las condiciones de seguridad en los torneos internacionales organizados por la Conmebol. Esta vez, el resultado deportivo quedó completamente eclipsado por una noche de violencia que pudo haber terminado en una tragedia aún mayor.