La posibilidad de ver a Nicolás Otamendi con la camiseta de River volvió a tomar fuerza luego de que Benfica confirmara que el defensor no continuará en el club una vez finalice su contrato el próximo 30 de junio.
Después de seis temporadas en Portugal, el campeón del Mundo decidió cerrar su ciclo en las águilas y quedar con el pase en su poder. La noticia fue celebrada en Núñez, donde desde hace tiempo siguen de cerca la situación del zaguero y ya le acercaron una propuesta formal para sumarlo al plantel.
La dirigencia riverplatense le ofreció un vínculo por un año y medio y espera una respuesta definitiva cuando termine la participación internacional del futbolista. En el club hay confianza y creen que el deseo del jugador de ponerse la banda roja puede inclinar la balanza.
Benfica despidió al capitán con un mensaje cargado de elogios y reconocimiento por su paso por la institución. En el comunicado destacaron su liderazgo, profesionalismo y el papel clave que tuvo en la conquista de títulos durante su estadía en el equipo portugués.
La decisión de marcharse no estuvo vinculada a cuestiones deportivas. De hecho, Otamendi mantuvo un rol protagónico durante toda la temporada bajo las órdenes de José Mourinho. Disputó 46 partidos, participó en varios goles y fue una pieza fundamental en la obtención de la Supercopa de Portugal.
A lo largo de su etapa en Benfica, el defensor acumuló 281 encuentros y convirtió 18 tantos, transformándose en uno de los referentes del plantel y en un futbolista muy querido por los hinchas.
El propio Mourinho reconoció públicamente que el club intentó convencerlo de continuar, aunque dejó en claro que la decisión final siempre estuvo en manos del argentino. Según expresó el entrenador, Otamendi tiene el derecho de elegir cómo y dónde continuar su carrera después de todo lo que consiguió en el fútbol.
River no fue el único interesado en contratarlo. También aparecieron propuestas desde Valencia y del fútbol árabe, donde podían ofrecerle contratos económicamente mucho más importantes. Sin embargo, el sueño pendiente de jugar en el club de sus simpatías parece pesar más que cualquier oferta millonaria.
Si finalmente se concreta su llegada, River sumaría a otro campeón del Mundo al plantel y seguiría reforzando una tendencia cada vez más fuerte en el fútbol argentino, mientras en Boca mantienen la ilusión de dar un golpe similar con Paulo Dybala.