Escocia comenzó su participación en el Mundial 2026 con una victoria tan valiosa como histórica. El conjunto dirigido por Steve Clarke derrotó 1-0 a Haití en el Gillette Stadium de Boston y logró cortar una sequía de triunfos mundialistas que se extendía desde Italia 1990.
El único gol de la tarde llegó a los 28 minutos de la primera etapa y tuvo como protagonista a John McGinn. El mediocampista apareció dentro del área para capitalizar una jugada colectiva y, tras un rebote, definió desde corta distancia para establecer la diferencia que terminaría siendo decisiva.
A partir de la ventaja, el equipo escocés manejó el encuentro con inteligencia y mostró mayor iniciativa que su rival durante buena parte del desarrollo. Sin brillar, logró controlar los momentos clave y sostuvo el resultado con una actuación sólida en todas sus líneas.
Haití, por su parte, nunca bajó los brazos e intentó llegar al empate durante el complemento. El conjunto caribeño adelantó posiciones y generó algunas aproximaciones peligrosas, aunque chocó con una defensa bien plantada y con la seguridad del arquero Angus Gunn, que respondió cada vez que fue exigido.
El triunfo tiene un significado especial para Escocia. La última vez que había celebrado en una Copa del Mundo fue el 18 de junio de 1990, cuando derrotó 1-0 a Suecia en la fase de grupos de Italia 90. Desde entonces, el seleccionado británico atravesó largas ausencias mundialistas y no había podido volver a sumar una victoria en la máxima cita del fútbol.
Con estos tres puntos, Escocia dio un paso importante en sus aspiraciones de avanzar a la siguiente ronda y arrancó de la mejor manera en un Grupo C que promete una lucha muy pareja por los puestos de clasificación.
Haití, en cambio, deberá recuperarse rápidamente en su próxima presentación si quiere mantenerse con chances de pelear por un lugar en la fase eliminatoria.