Mientras esperan el próximo partido de sus equipos en Dallas, miles de hinchas aprovechan para recorrer uno de los lugares más emblemáticos de Texas: Fort Worth Stockyards, un distrito histórico que revive el espíritu del Lejano Oeste con vaqueros, toros, salones tradicionales y tiendas de botas texanas que pueden costar hasta 7.000 dólares.
Conocido como "el lugar donde comienza el Oeste", Stockyards transporta a sus visitantes al siglo XIX. El ingreso es gratuito y, desde temprano, las calles se llenan de turistas de todo el mundo que se mezclan entre cowboys vestidos de época, música country, restaurantes típicos y antiguas construcciones que recuerdan el pasado ganadero de Texas.
En plena temporada del Mundial de Clubes, camisetas argentinas, japonesas y suecas conviven con carretas, caballos y enormes toros. Incluso, entre la música folk y las cervezas servidas en las tabernas, no es raro escuchar un espontáneo "¡Feliz cumpleaños, Messi!" dedicado al capitán argentino.
Uno de los mayores atractivos del lugar ocurre todos los días a las 16 horas, cuando comienza el tradicional desfile de la raza Texas Longhorn, famosa por sus impresionantes cuernos, que pueden alcanzar hasta dos metros de largo.
Guiados por auténticos vaqueros, los animales recorren la calle principal del complejo en una recreación de las antiguas jornadas ganaderas, cuando el vecino edificio de la Bolsa de Ganado era el punto donde llegaban miles de cabezas de ganado para ser comercializadas.
Los fines de semana, la acción se traslada al Cowtown Coliseum, considerado el primer estadio de rodeo cubierto del mundo que mantiene funciones durante todo el año.
Allí se realizan competencias de lazo, carreras de barriles y los tradicionales espectáculos de monta de toros y caballos salvajes. Las entradas oscilan entre 40 y 130 dólares, según la ubicación y el espectáculo.
Además de los espectáculos, Stockyards es un verdadero paraíso para los amantes de la gastronomía texana y las compras.
Entre las opciones más elegidas aparecen la Gaucho Burger, inspirada en los gauchos sudamericanos y acompañada por abundantes papas fritas, por 16,50 dólares, y la Buffalo Bill, elaborada con carne de búfalo, por 18 dólares. Para quienes prefieren una auténtica barbacoa texana, los cortes premium rondan entre 50 y 60 dólares.
Pero el gran símbolo del lugar son las botas texanas. Las vidrieras exhiben modelos confeccionados con cuero de avestruz, cocodrilo, serpiente de cascabel y otros materiales exclusivos. Los precios comienzan alrededor de 200 dólares, aunque las piezas artesanales y de lujo pueden superar los 7.000 dólares el par, convirtiéndose en verdaderas obras de arte para coleccionistas.
Entre historia, tradición y espectáculos, Fort Worth Stockyards se consolidó como una de las experiencias imperdibles para quienes visitan Texas durante el Mundial de Clubes, ofreciendo una inmersión completa en la cultura cowboy que hizo famoso al Lejano Oeste.