La eliminación de Boca en la Copa Libertadores tras la derrota ante Universidad Católica dejó secuelas inmediatas. El golpe deportivo precipitó el final del ciclo interino de Claudio Úbeda y obligó a la dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme a acelerar la búsqueda de un nuevo entrenador con el objetivo claro de reconstruir al equipo para afrontar una segunda mitad de año sin margen de error.
Con la Copa Sudamericana como único objetivo internacional disponible, Juan Román Riquelme ya trabaja sobre dos nombres que aparecen al frente de la carrera para asumir como DT y son Néstor Lorenzo y Antonio Mohamed.
El entrenador de la Selección de Colombia es el gran anhelo dirigencial. Su perfil táctico, experiencia internacional y manejo de grupos de alto nivel lo posicionan como una opción seductora para un Boca golpeado futbolísticamente. Sin embargo, su continuidad al frente del combinado cafetero y el contexto mundialista convierten su llegada en una negociación compleja, más allá de los rumores que lo colocan afuera del seleccionado tras la cita mundialista.
La alternativa más accesible parece ser Antonio Mohamed, quien actualmente es DT de Pumas y cuenta con experiencia en escenarios de presión, buenos antecedentes en torneos eliminatorios y un perfil que seduce por su capacidad para cambiar rápidamente el ánimo de los planteles. Además, su conocimiento del fútbol argentino lo ubica como una opción de resolución más inmediata.
La urgencia no es casual ya que, tras quedar afuera de la Libertadores, Boca ahora deberá afrontar el repechaje de la Copa Sudamericana, donde ya tiene como rival confirmado a O’Higgins de Chile.
La serie comenzará el 22 de julio en La Bombonera y se definirá el 29 de julio en Rancagua, una llave que aparece como la primera gran prueba del nuevo ciclo que deberá comenzar casi sin tiempo de adaptación.

