Triunfos que alivian, realidades que preocupan: fútbol salteño atrapado entre consuelo y urgencias

Por Mariano Fradejas

Juventud Antoniana, silbado por sus hinchas en su regreso al Honorato Pistoia, el día del debut de su nuevo DT. — CJA Oficial

El fútbol salteño tuvo un fin de semana de contrastes, aunque la lectura superficial podría invitar al optimismo. Gimnasia y Tiro ganó y salió del descenso. Central Norte dio el golpe en Córdoba ante Racing y también respira. Dos triunfos, dos alivios, dos titulares que maquillan por unas horas aquello que la tabla se empecina en recordar cuando pasa la euforia.

Pero la Primera Nacional no funciona con relatos de fin de semana. Funciona con continuidad, y ahí es donde la película cambia.

Gimnasia y Tiro consiguió una victoria que valía oro ante San Martín de Tucumán por 1 a 0. No solo por el rival o el contexto, sino por lo que significaba cortar una dinámica pesada. Salir de la zona roja siempre ordena el aire, pero no ordena el juego. Y ese es el punto incómodo: el equipo ganó, se descomprimió, pero todavía no transmite la sensación de control que exige un torneo donde cada error cuesta demasiado caro.

Y como si el calendario tuviera mala intención, del otro lado aparece Gimnasia de Jujuy. Líder, sólido, ordenado y además clásico del norte. Un rival, el del próximo domingo en el David Michel Torino y gran candidato al ascenso, que no solo mide puntos, sino también estructura. Porque una cosa es ganar para salir del descenso, y otra muy distinta es sostenerse frente al mejor de la zona. Ahí se sabrá si el alivio fue un punto de partida o apenas una pausa en la tensión.

Central Norte, por su parte, vivió su propio estallido emocional, su propio “cordobazo”. El triunfo agónico ante Racing de Córdoba, como visitante, fue un golpe de esos que reaniman cualquier campaña. Volvió a ganar, volvió a creer y volvió a respirar en una tabla que lo tenía incómodo, al borde de la zona roja.

Pero el problema es el mismo de siempre: una victoria no cambia la película completa. Central está apenas a dos puntos del último puesto de descenso de su zona, con Acassuso como referencia, y el calendario no da tregua. El próximo domingo lo espera Ferro en Caballito, uno de los equipos más regulares y protagonistas del torneo. Y ahí, otra vez, el examen es real: confirmar si el batacazo fue reacción efímera o si realmente hay señales de recuperación.

En ese espejo, Gimnasia y Central Norte comparten algo más que una fecha positiva: ambos “revivieron” en el mismo fin de semana. Pero también comparten la misma advertencia: el fútbol no se sostiene con impulsos aislados, sino con respuestas repetidas.

El festejo eufórico de los futbolistas de Central Norte tras el triunfaszo agónico en la casa de Racing de Córdoba.

Y en el otro extremo del panorama, y en otra categoría, aparece Juventud Antoniana, donde el presente no ofrece ni siquiera esa ilusión de reacción en el torneo Federal A. Con Sergio Maza recién asumido y el regreso al estadio de Lerma y San Luis después de 12 años, el empate sin goles ante Boca Unidos dejó más ruido que alivio.

El equipo no levanta, el juego no aparece y el contexto se empieza a tensar rápido. La reacción del público fue contundente: reproches, insultos y una impaciencia que ya no distingue proceso nuevo de ciclo anterior. En el santo, la paciencia no es un recurso disponible; es un lujo agotado hace tiempo, desde que deambula en el ostracismo del Federal.

Y así, el mapa salteño deja una foto incómoda, pero real: tres equipos, tres situaciones distintas, y una coincidencia preocupante. Nadie logra estabilidad en un 2026 que arrancó con pocas certezas. Todos dependen del resultado inmediato. Y en ese contexto, cualquier ilusión dura lo que tarda en llegar la próxima fecha.

Porque en definitiva, lo que dejó el fin de semana no fue una recuperación general del fútbol salteño, sino apenas tres respiraciones cortas en medio de un torneo que no perdona ni espera a nadie.