Hace apenas dos años, Valentino Agüero llevaba una vida completamente distinta a la actual. La noche, las malas compañías y los hábitos que quería dejar atrás marcaron una etapa que hoy parece lejana para el joven salteño de 22 años, que encontró en el boxeo mucho más que un deporte.
En tiempo récord, Agüero pasó de iniciarse dentro del gimnasio de Javier "La Cobra" Mamaní a convertirse en campeón argentino amateur de hasta 75 kilos y en una de las grandes promesas del boxeo salteño. Su crecimiento fue tan acelerado que incluso hoy cuesta conseguirle rivales en el norte del país.

“Hace dos años y cuatro meses empecé a entrenar. Si me decías en ese momento que iba a lograr todo esto, no se lo creía a nadie”, relató el joven boxeador en contacto con Gente de Salta.
El título nacional conseguido en octubre pasado en Puerto Deseado, Santa Cruz, terminó de posicionarlo entre los nombres destacados del amateurismo argentino. Desde entonces, su agenda no se detuvo y ya participó de campamentos de entrenamiento junto a la Selección Argentina en el CeNARD, compartiendo preparación con algunos de los mejores boxeadores del país.

“En diciembre y enero nos eligieron a un compañero y a mí para trabajar con chicos que se preparaban para el Mundial y los Juegos Odesur. Fue una experiencia increíble”, contó el púgil, que integra el Team Sandra Mamani y cada día se esfuerza por seguir subiendo de nivel.
Actualmente, Agüero ya se coronó campeón interprovincial y ahora apunta al Campeonato Regional que se disputará a fines de junio y que otorgará la clasificación al Nacional que se realizará en Córdoba, donde buscará defender el cinturón argentino.
Antes de eso, el boxeador tendrá actividad el próximo 12 de junio en el festival organizado por el gimnasio de “La Cobra” Mamani en el Microestadio Delmi, evento donde volverá a subirse al ring ante el público salteño.

El sacrificio detrás del campeón
Detrás del presente deportivo también hubo decisiones difíciles. Para llegar en plenitud al Campeonato Argentino, Agüero renunció a su trabajo como empleado de seguridad privada nocturna apenas dos semanas antes del torneo.
“Trabajaba 12 horas todas las noches y no descansaba bien. Sabía que un campeonato así quizá no lo iba a vivir nunca más y tuve que elegir”, recordó.
Desde entonces sobrevive haciendo changas mientras intenta sostener su carrera deportiva con ayuda de su familia, sponsors, su entrenadora y su pareja, que lo acompaña con la alimentación y la preparación diaria.
“No es fácil. El amateurismo demanda muchísimo y uno pone mucho de su bolsillo, pero estoy muy agradecido con toda la gente que me ayuda”, expresó.
Agüero reconoció que el mayor desafío del boxeo no siempre está arriba del ring, sino en la disciplina cotidiana. “Lo más difícil es el día a día. A veces no querés entrenar, querés comer algo que no debés o desvelarte. Esas pequeñas batallas son las más duras”, aseguró.
El boxeo como refugio y el sueño de llegar al profesionalismo
La historia de Valentino Agüero no empieza con títulos ni medallas, ya que el joven salteño llegó al boxeo buscando dar un volantazo a su vida. “Quería alejarme de las malas amistades, los vicios, la noche y el alcohol. Mi hermano me propuso empezar box, pero estaba en muy mal estado físico y no me gustaba entrenar”, recordó.
Lo que comenzó como una forma de encontrar disciplina terminó convirtiéndose en un cambio profundo. “El boxeo me cambió la vida. Me acercó a Dios, me dio mejores amistades y mejores hábitos”, contó.
Hoy, con apenas poco más de dos años dentro del deporte, Agüero ya piensa en el salto al profesionalismo, aunque sabe que todavía necesita más experiencia y rodaje arriba del ring.

La falta de rivales en la región es uno de los obstáculos que enfrenta actualmente. De hecho, una de sus últimas peleas lo obligó a viajar más de 1.400 kilómetros hasta Entre Ríos para poder competir.
Por eso, el joven púgil apunta a los torneos nacionales y a seguir sumando experiencia con la Selección Argentina, convencido de que todavía no conoce su techo. “No sé dónde está mi límite y quiero buscarlo. No voy a parar hasta alcanzar mi mejor versión”, afirmó.
Mientras continúa entrenando para defender su cinturón argentino, Valentino mantiene intacto el sueño que lo moviliza desde que empezó a boxear. “Quiero sacar adelante a mi familia y algún día ser campeón argentino y del mundo”, cerró.